José R. Nadal Power

Tribuna Invitada

Por José R. Nadal Power
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El camino está en el centro

Durante tiempos de crisis económicas y sociales los extremos políticos e ideológicos encuentran terreno fértil para mercadearse  como opción y distorsionar las realidades mediante relatos simplistas y prejuiciados sobre los acontecimientos que provocaron la crisis, así como de sus supuestas soluciones.

El caso del ascenso inesperado en la política estadounidense de una figura como Donald Trump constituye un claro ejemplo de cómo un extremista ideológico y demagogo aprovecha el descontento de un enorme sector de la sociedad norteamericana con las decisiones que se toman tanto en Washington como en Wall Street para convertirse en opción para tantos votantes. Trump apela al elector de derecha y recurre a un discurso que distorsiona la realidad para entonces proponer “soluciones” simplistas e irreales como antídotos a esa realidad distorsionada que le ha presentado a sus seguidores.

Pero los extremismos también se pueden encontrar a la izquierda del espectro ideológico.  Un buen ejemplo lo podemos encontrar en España con el surgimiento del partido denominado Podemos, liderado por un profesor universitario con tendencias ideológicas de extrema izquierda que logró convertirse en opción para millones de españoles igualmente molestos con las crisis económicas y políticas públicas antipáticas.  

Contrario a lo anticipado por las encuestas, en las elecciones celebradas el pasado 26 de junio en España los votantes decidieron evitar un hipotético gobierno liderado por Podemos y se inclinaron por apoyar a los partidos más moderados, en un giro hacia la estabilidad y certeza que solo puede emanar del centro del espectro político. En los Estados Unidos también se vislumbra un agotamiento del auge que ha tenido Donald Trump durante el último año para dar paso a la alternativa de centro y moderada que representa la candidatura de Hillary Clinton.

En el Puerto Rico post 936, debido a la crisis fiscal y económica, las opciones extremistas también han encontrado terreno fértil para ofrecerse como alternativas a los electores. Como es natural en toda crisis, comienzan los cuestionamientos al sistema y a las opciones moderadas y centristas. Los extremos, como siempre, han estado buscando aprovecharse de las ansiedades de una ciudadanía que ha estado sufriendo los embates de la falta de crecimiento de la economía. Sobran los “líderes” que anuncian la muerte del centro y del autonomismo como como opción para declarar la pronta, y falsa, llegada de la estadidad o la proclamación de la república.

Será la capacidad del puertorriqueño de discernir y de encontrarse colectivamente en opciones políticas realistas y moderadas lo que realmente propiciará que como Pueblo encontremos una nueva ruta donde quepan las aspiraciones de todos. Queremos desarrollo económico y social dentro de una relación estable y digna con los Estados Unidos mediante el vínculo que provee la ciudadanía estadounidense, que a la vez respete nuestro gobierno propio y anhelo de proyectarnos hacia el Mundo como Pueblo de avanzada, que valore los principios democráticos y la dignidad de todos los seres humanos.  De ahí tiene que partir nuestro nuevo proyecto colectivo. 

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