Kenneth Rivera Robles

Tanque de ideas

Por Kenneth Rivera Robles
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El cáñamo intenso acaba de comenzar

Desde hace unos 8,000 años el cáñamo ha sido utilizado por los seres humanos en una gran variedad de facetas. Sin embargo, en los últimos 90 años su uso fue restringido y prohibido en EE.UU. y por lo tanto en Puerto Rico. Pero legislación reciente ha reconocido la importancia de esta materia prima y se ha vuelto a autorizar su uso.

De acuerdo a un estudio de New Frontier Data, se estima que las ventas de productos relacionados al cáñamo deben alcanzar $5.7 billones para el 2020. Para el 2018 China producía 32% del cáñamo a nivel mundial. En comparación, para ese mismo año EE.UU. producía un 27% del cáñamo, que ascendía a $1,000 millones anuales. Se espera que para el 2022 la producción de EE.UU. aumente a $2,600 millones anuales, lo que representa un aumento de 260% en dos años. Sería sumamente beneficioso si podemos localmente obtener una porción significativa de esos $1,600 millones adicionales de producción. Una ventaja competitiva a nivel local es que por la posición geográfica se entiende que podemos hacer tres cosechas por año mientras en otros lugares se limita a una o dos cosechas por año.

¿QUÉ ES EL CÁÑAMO?

La planta de cannabis produce dos variedades principales que son el cáñamo y la marihuana. La diferencia principal es que el cáñamo no tiene más de 0.3% de tetrahidrocannabinol (THC). El THC es el componente causante del efecto psicoactivo en la planta. La marihuana contiene mayores niveles de THC y por eso su uso como una droga para fines medicinales o recreativos.

El cáñamo se puede usar como materia prima para hacer textiles (incluyendo sogas, ropa y zapatos), productos de construcción, productos de uso personal (incluyendo lociones, maquillaje, bebidas energizantes, jabones y cremas), aceite, combustible y papel. Es sumamente resistente y su procesamiento causa relativamente poco impacto ambiental.

¿DESDE CUÁNDO SE PROHIBIÓ?

A principios del siglo 20 la marihuana que ya vimos es “prima” del cáñamo comenzó a ser atacada por su proliferación como un narcótico para uso recreacional. En 1926 se le relaciona con una ola criminal en Nueva Orleans y en 1932 un artículo del Journal of Criminal Law and Criminology vinculaba el uso de la marihuana con el crimen y desordenes mentales. Se dice que el golpe final se lo dio William Randolph Hearst que tenía varios periódicos y revistas a través de EEUU. Hearst atacó brutalmente la marihuana y el cáñamo en sus publicaciones. Investigaciones recientes han revelado que Hearst tenía varias fincas de árboles que producían papel para sus publicaciones y vio en el papel derivado del cáñamo una amenaza a sus inversiones en dichas fincas. En 1937 se firma el Marihuana Tax Act donde se imponía un impuesto de $1 dólar por cada onza para uso industrial o medicinal, y de $100 por cada onza para otros usos. En 1970 el Controlled Substances Act incluyó la marihuana como una droga tipo I que era su clasificación más restrictiva.

¿QUÉ PASO RECIENTEMENTE?

El 20de diciembre de 2018 se aprobó la ley federal conocida como el 2018 Farm Bill que removió el cáñamo de la lista de drogas controladas y autorizó su uso como producto agrícola. Esta legislación permitía a los estados y posesiones regular dicha actividad. De acuerdo al artículo Industrial Hemp: A growing industry de Christine Esquibel Wright a esta fecha 44 estados han legislado para regular su cultivo, investigación y desarrollo y la adopción de programas pilotos para su análisis.

En Puerto Rico se adoptó el 1 de julio de 2019 un programa piloto por el Departamento de Agricultura. Dicho programa piloto local tiene el propósito de estudiar el crecimiento, cultivo o actividades de comercialización y mercadeo del cáñamo industrial. Puerto Rico también creó la Oficina para el Licenciamiento e Inspección del Cáñamo en Puerto Rico (OLIC) que dirigirá esta iniciativa. Cualquier entidad que quiera participar del programa piloto local debe solicitar en OLIC una Licencia de Proyecto Piloto. La licencia tendrá vigencia de un año y puede ser para cultivo o manufactura. Como regla general el solicitante tendrá que tener una designación de agricultor bonafide para la licencia de cultivo.

Hemos comenzado con el pie derecho en esta industria. Se debe potenciar esta producción y resulta necesario que esta industria, de ser una actividad elegible, tenga acceso a todos los beneficios provistos a nivel local para obtención de permisos, acceso a capital e incentivos contributivos.

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