Enrique Fernández Toledo

Punto de vista

Por Enrique Fernández Toledo
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El ciclón de Trump

El presidente Donald Trump ha disparado cuatro tuits acerca de Puerto Rico del tipo al que nos tiene acostumbrados. Miente, exagera e insulta. 

En el primero de estos, del 27 de agosto, repite la mentira de que el Congreso de Estados Unidos “aprobó $92 mil millones para Puerto Rico el año pasado”. Esta mentira, como muchas de las que Trump ha dicho desde su elección a la presidencia, es muy fácil de refutar.

De acuerdo con la página oficial de FEMA, estas son las cifras de la propia administración de Trump: asignaciones, $42,691,582,556; fondos obligados, $20,847,085,303; y, fondos desembolsados, $13,828,044,243. La mentira es clara y evidente: redondeando a $43 mil millones, no se llega ni a la mitad de los $92 mil millones que reclama Trump. 

Trump añade: “Wow, otra tormenta se dirige a Puerto Rico, ¿terminará alguna vez?” Como si Puerto Rico tuviese la culpa de la existencia de huracanes, o como si estos llegaran a la isla todos los días. El número promedio de ciclones durante la temporada de huracanes del Atlántico es de 10 por año. Pero, la propia FEMA desmiente la noción de Trump sobre la frecuencia de estos eventos sobre la isla. Por ejemplo, de 1957 a 1978 no azotó a Puerto Rico huracán alguno, tampoco entre 1980 y 1988, o entre 2000 y 2010. Además, si el presidente está realmente interesado en conocer acerca de los fenómenos atmosféricos, haría el mínimo esfuerzo para combatir el cambio climático. 

“¿Terminará alguna vez?” No, mientras los patrones del clima del mundo sean similares al presente. 

Por eso, el segundo de estos tuits es errado también: “Siguiendo de cerca el curso de la tormenta Dorian la cual, como de costumbre va hacia Puerto Rico”. Solo hay una tormenta Dorian, va o no va a Puerto Rico, y no hay tal “costumbre de los huracanes golpeando a Puerto Rico”. 

Trump también se refiere a la supuesta ingratitud de los boricuas hacia FEMA. Los puertorriqueños han agradecido a FEMA y a todos quienes los han ayudado, cuando los han ayudado. Pero no se puede agradecer lo que la propia FEMA ha reconocido han sido errores e insuficiencias, ni se puede agradecer que FEMA participe, voluntariamente o no, en la práctica nefasta de Trump en cuanto a su racismo de desastre, el discrimen deliberado contra Puerto Rico en la llegada, distribución, y uso de la ayuda que el Congreso ha aprobado para Puerto Rico. 

Este racismo lo oculta, convenientemente, aludiendo a la corrupción en Puerto Rico. ¡Como si no hubiese corrupción en los 50 estados y en el gobierno federal mismo! La mayor ironía es que Trump lo dice con la misma boca que usó para violar el Artículo I, Sección 9, Cláusula 8 de la Constitución de los Estados Unidos, mejor conocida como la “Cláusula de los Emolumentos”, cuando decretó que la próxima Cima del G-7 se llevará a cabo en su propiedad de Mar-a-Lago en Florida. 

Puerto Rico no es el “país más corrupto del mundo”, como alega Trump. No lo es, porque, como lo demostró durante julio de 2019, el pueblo de Puerto Rico rechaza contundentemente la corrupción y la combate activamente. La existencia de políticos y oficiales corruptos es la norma a través del mundo, pero lo que hace a los países “corruptos” es la pasividad de los ciudadanos ante ella. Este no es el caso de Puerto Rico. Además, la corrupción en Puerto Rico no es excusa para discriminar contra los boricuas respecto a la ayuda de emergencia: se trata de salvar vidas. 

El “sistema roto” que menciona Trump en el tercero de sus tuits podría ser el sistema colonial. Los puertorriqueños están conscientes de este problema y siguen en búsqueda de un consenso procesal que les permita atenderlo de manera inclusiva, justa, y transparente ¿Estaría Trump comprometido con esto? 

Cierra Trump con broche de oro con la mentira más absurda de esta serie de tuits. “Dicho sea de paso, soy lo mejor que le ha pasado a Puerto Rico”. Esto es tan absurdo como decir “el sol sale por Mayagüez y se pone por Humacao”. Sin comentarios… 

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Enrique Fernández Toledo es director de la Iniciativa de Política Pública Económica y Alivio para Puerto Rico del grupo de estudio Center for American Progress (CAP).

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