William Castillo Rivera

Punto de vista

Por William Castillo Rivera
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El Código Civil y las instituciones familiares de las comunidades LGBTTIQ+

La revisión del Código Civil de Puerto Rico requiere adoptar nuevas normas que se ajusten a la realidad social de nuestros tiempos. Durante los procesos de revisión se han levantado distintos cuestionamientos sobre disposiciones que afectan o excluyen a sectores particulares. Ese es el caso de las instituciones familiares de las parejas de las comunidades LGBTTIQ+. 

Bajo el código vigente, algunas de las relaciones familiares de madres y padres con respecto a sus hijos, surgen de unas presunciones que fundamentan la filiación. Se trata de una figura jurídica que afirma que una persona es madre o padre de otra y, tanto en el Código Civil actual como en el recién aprobado, se contemplan dos tipos de presunciones al respecto: la materna y la paterna.

La filiación materna es aquella que indica que el parto determina la maternidad y nace de la premisa latina que indica que “la madre siempre es cierta”. Esta noción se mantiene en el código propuesto y pasa por alto los avances sociales y médicos que posibilitan el embarazo de un hombre transexual o intersexual. En caso de que un hombre lleve a término un embarazo, el parto determinaría la paternidad, no la maternidad. Lo correcto hubiera sido indicar que el parto como hecho biológico determina el vínculo jurídico con la persona que dé a luz. Sobre la filiación paterna, el código propuesto mantiene la norma vigente. Si bien define la figura del matrimonio como la unión de “dos personas” por medio de un contrato civil, no atempera las presunciones de paternidad. 

Por un lado, el artículo propuesto sobre la filiación legal o matrimonial ignora decisiones recientes del Tribunal Supremo de Estados Unidos. En Obergefell v. Hodges (2015), el máximo foro federal resolvió que, al amparo de la cláusula del Debido Proceso de Ley de la Enmienda XIV, existe un derecho fundamental al matrimonio y al pleno reconocimiento igualitario de sus efectos independientemente del sexo o identidad de género de las personas que lo compongan. Luego, en Pavan v. Smith (2017), resolvió que el hijo de una mujer casada se presume hijo de su cónyuge, independientemente del sexo de la o del cónyuge. Es decir, la presunción de filiación legal debe operar en favor del cónyuge de la persona casada, sin importar su sexo o identidad de género. 

Por otro lado, se deja inalterarada la presunción que crea el reconocimiento voluntario. Se mantiene el lenguaje que habla de esta esta figura en términos del reconocedor partiendo de una premisa heterosexual dejando al descubierto la posibilidad del reconocimiento voluntario por una persona de igual sexo al de la persona a quien se le reconozca la paternidad o maternidad original. 

Las instituciones familiares en Puerto Rico son variadas en sus composiciones, pero la única que se insiste en proteger es la denominada “tradicional”. Aunque hay consenso sobre la necesidad de revisar nuestro Código Civil, esa revisión debe ser responsable e inclusiva. En materia de las instituciones familiares comunidades LGBTTIQ+, el proyecto recién aprobado carece de ambas características.

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