José Alicea Pou

Tribuna Invitada

Por José Alicea Pou
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El Código Penal, los ruidos y la alteración a la paz

Aunque mucha gente, incluyendo policías, jueces y funcionarios de las agencias, asocian alteración a la paz con prácticamente cualquier controversia por ruidos, incluyendo amplificación de sonido por vecinos y negocios, la realidad es que el texto del Artículo 241 del Codigo Penal vigente parece solamente aplicar a actos de una persona que por sus expresiones o actitudes incita o provoca a otra persona a un enfrentamiento. 

Es en el Capítulo III sobre Delitos Contra el Orden Público y el Respeto a la Autoridad Pública que en el Código Penal de Puerto Rico vigente se presenta el concepto de “Alteración a la Paz”, justamente en el mencionado Artículo 241.

En la letra “c” de dicho artículo se dispone lo siguiente:

“(c) perturbe la paz o tranquilidad de una o varias personas en forma estrepitosa o inconveniente mediante vituperios, oprobios, desafíos, provocaciones, palabras insultantes o actos que puedan provocar una reacción violenta o airada en quien las escucha.”

Basado en este texto serían los tribunales los que ante una controversia entre dos partes tendría que interpretar si en efecto el término “actos” pudieran incluir la emisión de ruidos al ambiente comunitario en un tiempo, lugar y manera que se produjo una reacción violenta o airada por parte del perjudicado por ruidos, y por tanto se constituyó el delito.  No es difícil pensar y reconocer el sentimiento de frustración, impotencia y en ocasiones coraje que invade la paz de los que se han tenido y se tienen que enfrentarse a dicha problemática de forma recurrente o continua en su hogar o comunidad. En especial cuando son ruidos por amplificación innecesaria y excesiva de música tarde en la noche o la madrugada. 

El hecho de que el capítulo contenga en su título la frase “Delitos Contra el Orden Público” parecería invitar a que en futuras enmiendas al Código se incluya de manera más directa algún texto defensor de la calidad del ambiente acústico comunitario. Toda herramienta adicional en nuestro sistema de derecho es necesaria para contribuir a minimizar esta problemática en una sociedad altamente sonora e indiferente de los derechos ajenos a la ausencia de ruidos.  

De igual manera, quizás en futuras enmiendas al Código, en el Sección Tercera sobre los delitos contra la tranquilidad personal, pudiera incluirse en su Artículo 178 sobre intrusión en la tranquilidad personal, algún lenguaje para expandir las protecciones individuales ante los impactos que los ruidos pudieran tener en la paz y el sosiego de una persona.  Aspecto que no puede ser interpretado actualmente del texto vigente en dicho código.

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