Fernando Cabanillas

Consejos de cabecera

Por Fernando Cabanillas
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El coronavirus 2019: ¿Batman o sopa de serpientes?

Si en vísperas de Año Nuevo de momento bloquean las salidas de su ciudad, paralizan toda transportación pública, clausuran todos los restaurantes y centros comerciales, ¿cómo reaccionaría? Pues eso es lo que ha sucedido en China, donde anunciaron una serie de medidas extremas, interrumpiendo los planes de viaje a 35 millones de personas, en pleno Año Nuevo chino, como esfuerzo para contener un brote del microbio “coronavirus 2019”.

Los bloqueos se produjeron cuando el gobierno chino reveló que 17 personas habían muerto a causa de este virus en la ciudad de Wuhan. Estas cifras se han elevado velozmente a 123 de 9,800 infectados, para 2% de mortalidad. El uso de máscaras faciales ahora es obligatorio en todos los lugares públicos de la ciudad. “Las personas que no obedezcan serán tratadas por las autoridades de acuerdo con sus respectivos deberes y leyes”, dijo un comunicado del gobierno municipal. Y eso ¿qué significa? Cualquier cosa, me imagino, desde un regaño hasta la muerte. Los chinos comen cuanta cosa se puede uno imaginar, incluyendo saltamontes, hormigas, perros y hasta serpientes … pero lo que no comen son cuentos. 

Y a propósito de las serpientes, a estas se les atribuye el brote de coronavirus que comenzó en un mercado de animales vivos de Wuhan. Los datos indican que el virus infectó primero a los murciélagos y luego se propagó a las serpientes, quienes tienen un apetito por los murciélagos. Luego mutó, lo que le permitió hacer un salto mortal de las serpientes a los humanos. Es la hipótesis prevalente para explicar esta infección.

Se pensaba que este virus no se transmitía de humano a humano, pero esa idea pronto se refutó cuando comenzaron a aparecer casos que no habían entrado en contacto con serpientes ni murciélagos, y que no habían visitado el mercado de animales vivos. Ahí fue cuando el gobierno chino decidió tomar cartas en el asunto. Solo un país como China tiene la osadía de tomar medidas extremas como estas. ¿Estarán justificadas?   

Ustedes recordarán la histeria causada en 2003 por la epidemia del Síndrome Respiratorio Agudo Severo, mejor conocido como SARS por sus siglas en inglés. El epicentro de esta pandemia estaba al sur de Wuhan. Se infectaron 8,000 personas y murió 10%, pero la pandemia desapareció al aplicar la cuarentena y el rastreo de contactos.

La historia se repite. El SARS también es causado por otro coronavirus. No solo eso, sino que el reservorio del virus igualmente fueron los murciélagos. Los síntomas del SARS y del “coronavirus 2019” son muy similares a la influenza: pueden variar desde achaques leves hasta pulmonía. Las personas afectadas pueden desarrollan fiebre, tos, dolor de garganta y de cabeza, además de falta de aire causada por infección pulmonar.

Pero ahí terminan las similitudes. Existen algunas diferencias importantes. Las muertes por SARS (10%) fueron cinco veces más que la del “coronavirus 2019” (2%). Eso es bastante tranquilizador, aunque por otro lado la capacidad infecciosa del nuevo virus parece ser mucho mayor que la del SARS, ya que en menos de un mes atacó a más de 1,200 personas, mientras que al SARS le tomó cuatro meses infectar a 1,000 personas. Esto sugiere que el “coronavirus 2019” es cuatro veces más eficiente en su capacidad de contagio. 

Un dato trascendental es la existencia de casos en que la infección no produce síntomas. Si existieran muchos casos asintomáticos, controlar esta epidemia será prácticamente imposible, ya que no lograremos identificarlos para colocarlos en cuarentena, ni podremos rastrear sus contactos. Esto explicaría el vertiginoso aumento del número de casos en China. Significa que esto ya “se fue viral”, y no veo grandes esperanzas de poder controlarlo, pero no entren en pánico. Recuerden que la mortalidad es baja. 

Fuera de Asia, no había evidencia de que el virus se transmitiera de una persona a otra, pero acaban de reportarse seis casos. Es algo alentador el que de 106 casos fuera de China todavía no haya muerto uno.  

El primer enfermo que llegó de China a Estados Unidos no tenía síntomas cuando entró al país, por tanto se pensaba que no estaba en etapa contagiosa, pero el ministro de Salud de China, Ma Xiaowei recién reveló que nuevos datos indican que sí es posible que antes de desarrollar síntomas, un enfermo sea contagioso. Este dato es preocupante, particularmente para los pasajeros de aviones regresando de China. 

En vista de todo lo anterior, no logro entender cómo las agencias gubernamentales en Puerto Rico insisten en que es poco probable que el virus llegue acá. Yo pensaría todo lo contrario. De hecho, la OMS recién declaró una emergencia internacional.

Aunque la mortalidad por “coronavirus 2019” es menor que la de influenza, no existe una vacuna ni un tratamiento, lo cual lo convierte en un problema difícil de manejar. Hasta este momento ha sido fácil detectar los casos fuera de China porque casi todos visitaron Wuhan. Auguro que pronto esto cambiará. Para diagnosticarlo rápidamente y distinguirlo de un catarro, el CDC provee una prueba llamada PCR. 

Mientras tanto, las teorías de conspiración proliferan. Se comenta que el responsable de esta nueva epidemia es un personaje a veces murciélago y otras veces hombre. Ya conocemos de la guerra comercial a muerte entre Trump y los chinos. Hay rumores de que a Batman lo vieron a finales de 2019 reunido con el presidente de Estados Unidos, usando una máscara facial. Poco tiempo después, lo divisaron deslizándose por encima del mercado de animales de Wuhan, esta vez sin mascarilla. Dos semanas más tarde se reportó en China el primer caso de “coronavirus 2019”. ¿Guerra biológica?


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