Marielis E. Rivera Ruiz

Punto de vista

Por Marielis E. Rivera Ruiz
💬 0

El coronavirus y la educación en línea

La pandemia del coronavirus (COVID-19) ha impactado y continúa impactando diversos sectores del mundo. Puerto Rico no está exento de esto y hemos visto como el turismo, la sociedad, la cultura, el sistema de salud, el comercio, entre otros, han sido afectados. 

En el ámbito de la educación, el COVID-19 ha ocasionado que los docentes estén en un proceso de transformación de la modalidad de sus cursos presenciales a cursos en línea. Profesores de las distintas instituciones de educación de Puerto Rico están demandando información, guías, recursos, talleres y apoyo para la formación virtual. La educación a distancia no es un tema nuevo. Sin embargo, son pocas las instituciones en Puerto Rico que ofrecen programas completamente en línea. 

La educación a distancia es aquella que se basa en instituciones de educación formal, donde el grupo de aprendizaje está separado y cuenta con sistemas interactivos de telecomunicaciones que se utilizan para crear la conexión entre el estudiantado, los recursos y el cuerpo docente (Simmonson, Smaldino, Albright, & Zvacek, 2006, p. 32). En las últimas décadas la educación a distancia ha tenido una tendencia creciente (Rama, 2008). El crecimiento progresivo de la oferta educativa bajo la modalidad a distancia tiene su origen, por un lado, en la legitimidad de la educación a distancia como modelo efectivo de enseñanza- aprendizaje y, por otro, en la explosión del desarrollo de las tecnologías de información y comunicaciones (Silvio, 2006).

Con la llegada del COVID-19, los docentes se encuentran ante el reto de que necesitan comenzar a impartir la educación a distancia de forma inmediata y en algunos casos puede ser que no tengan los conocimientos o los adiestramientos necesarios para comenzar. Ciertamente es un gran reto para los educadores del país, pero a la misma vez una oportunidad de adentrarse en este campo. La continuidad de los cursos por internet definitivamente acelerará la revolución tecnológica hacia la educación en línea y este puede ser unos de los pocos resultados positivos de esta pandemia.

Los docentes deben identificar y utilizar las ventajas que la tecnología les permite.  Como norma, las instituciones recomiendan que se utilicen primero y principalmente los recursos proporcionados por cada institución. Sin embargo, en estos momentos de emergencia es importante ser empáticos, flexibles y sensibles ante las necesidades de los estudiantes. Herramientas como el correo electrónico, mensaje de textos, uso de distintas plataformas, llamadas individuales o por conferencia son tecnologías que se pueden utilizar. 

Los docentes son fundamentales en este proceso de transformación. Su pasión, creatividad, compromiso y dedicación serán la clave para continuar con el proceso de enseñanza aprendizaje fuera del salón de clases.

Otras columnas de Marielis E. Rivera Ruiz

💬Ver 0 comentarios