Julio C. Quintana Díaz

Punto de vista

Por Julio C. Quintana Díaz
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El COVID-19 en Puerto Rico: ¿se tiene un cuadro completo?

En Puerto Rico enfrentamos un problema de gran magnitud: la pandemia de COVID-19. Esto hace imperante tener una base de datos confiable que permita hacer proyecciones lo más precisas posibles que sirvan de base para la toma de decisiones de política pública del gobierno.

El Departamento de Salud, desde el 13 de marzo, reporta los totales de casos positivos, pruebas realizadas, casos negativos y pruebas en proceso. Más adelante incorporó los decesos. Sin embargo, estos datos no son suficientes para obtener proyecciones mejor fundamentadas por las razones siguientes:

- El total de pruebas hasta la fecha es muy limitado. En las conferencias de prensa los miembros del Task Force han reconocido esto y han indicado que el número de casos positivos aumentará según aumenta el número de pruebas. En la conferencia del sábado 11 de abril mencionaron que la curva de estos mostraba ya una tendencia a “aplanarse”, que los incrementos eran cada vez menores. Sin embargo, el dato del 12 de abril mostró lo contrario: entre el 10 y el 11 de abril hubo un aumento de 63 positivos y entre el 11 y el 12 de abril el incremento fue de 109, lo que representa un cambio porcentual de 73%.

- El comportamiento de la curva de esta variable no es tan predecible. El 30 de marzo y el 2 de abril dio indicios de “comenzar a aplanarse”, pero sus incrementos a partir de allí siguen un patrón creciente, aunque no exponencial. Es por ello que se requieren muchas más pruebas. Se comparó el número de pruebas realizadas en Puerto Rico y las de dos estados de los Estados Unidos con poblaciones similares, Oregón y Connecticut. Oregón tiene 3,421,399 habitantes y al 10 de abril habían realizado 25,627 (0.8%). Connecticut tiene 3,409,565 habitantes y a esa fecha hicieron 36,288 (1.1%). Puerto Rico tiene 3,093,836 habitantes y para el 10 de abril acumuló 7,294 pruebas (0.2%). Haciendo un cálculo proporcional con Oregón, Puerto Rico debió realizar para el 10 de abril 23,173 pruebas y, comparado con Connecticut, 32,966. Al considerar los grupos de edad, los estimados serían mayores.

- Analizando las relaciones entre pruebas realizadas, pruebas con resultados y casos positivos, se encontró que los porcientos de casos positivos vs. pruebas con resultados mostraron un patrón decreciente entre el 1º y el 11 de abril, pero el día 12 aumentó a 13.36. El porciento de casos positivos vs. pruebas realizadas el 12 de abril fue 11.26, su valor mayor desde el 25 de marzo.

- Del 25 de marzo al 3 de abril los incrementos de los casos positivos se redujeron según iba aumentando el número de resultados; sin embargo, del 4 al 12 de abril estos incrementos han ido aumentando. Solo se puede cantar victoria cuando los casos positivos estén decreciendo consistentemente mientras el número de pruebas va aumentando. 

- El Departamento de Salud debería clasificar los pacientes en dos categorías: casos activos (infectados) y casos cerrados (por recuperación o por deceso). Los activos se clasificarían por condición leve o crítica. Actualmente no se registra el número de recuperados. Toda esta información ayudaría a proyectar las hospitalizaciones y los cuidados intensivos.

- No existe rastreo de contactos. Esto imposibilita establecer cuán difundida está la infección.

- No está claro si en el informe de las pruebas se está incluyendo el número de pruebas realizadas por los municipios y su categorización. Los alcaldes de algunos municipios afirman que los datos recopilados por ellos son mayores que los provistos por el Departamento de Salud. 

En conclusión, no tenemos aún el cuadro completo, por lo que la decisión de flexibilizar las restricciones fue muy prematura, pues tiene el efecto de que la ciudadanía crea que el peligro ha pasado, cuando no hay los suficientes datos para sustentarlo. 

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