José Caraballo Cueto

Punto de vista

Por José Caraballo Cueto
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El debate del salario mínimo

Se suscitó una conversación sobre el salario mínimo. Ya que publiqué un artículo sobre el tema (el único publicado al momento en revistas internacionales), sentí la obligación de colaborar con algunos puntos.

Cantidad a salario mínimo– si usamos los datos salariales subestimados de la Encuesta sobre la Comunidad, se encontrarían cerca de 300,000 trabajadores a salario mínimo. Sin embargo, si usamos los datos de nómina del Negociado de Estadísticas Laborales, encontraríamos que cerca de 87,000 empleados asalariados no agrícolas ganan $7.95 o menos en Puerto Rico. En el sector agrícola y cuentapropista es probable que haya otros 6,000 o 10,000 empleados cerca del salario mínimo.

Umbral óptimo del salario mínimo– el salario mínimo no se establece a base del costo de vida sino al mercado laboral. Si el salario mínimo está por debajo del umbral óptimo, se pierden empleos ya que la demanda agregada (poder adquisitivo) está por debajo de su nivel ideal (véase modelos laborales con poder monopsónico). Si el salario mínimo se va por encima, entonces genera desempleo al hacer inviable algunos negocios (ejemplo, el agricultor o manufacturero local que tiene que competir con productos importados de muy bajo costo). En 2007, el salario mínimo estaba por debajo del umbral óptimo y en aquella ocasión fue beneficioso para la mayoría de los sectores. En mi artículo señalo que no todos los salarios mínimos tendrían el mismo efecto, como tergiversa la Cámara de Mercadeo, Industria y Distribución de Alimentos (MIDA) en su ponencia al Departamento del Trabajo. Y es que para la derecha, el salario mínimo siempre está por encima del óptimo mientras para la izquierda, siempre está por debajo.

Costo de vida– basados en un estudio defectuoso (que en su momento comentaré), la Administración para el Sustento de Menores (ASUME) establece que una persona sola puede vivir con $615 mensuales. Pero, no es la única entidad que presume que el costo de vida de Puerto Rico es bajo: personas que vivan solas y ganen $750 o más no pueden complementar sus ingresos con programas de asistencia nutricional ni participar en Sección 8 o Medicaid. Sin embargo, tanto las uniones como las organizaciones empresariales sí están de acuerdo en que el costo de vida de Puerto Rico es relativamente alto. Lo interesante es que muchas uniones favorecen las leyes de cabotaje que inflan el costo de vida y que casi todas las entidades empresariales, por otro lado, no han sido tan vocales con el aumento de 28% en la electricidad implicado en el acuerdo de reestructuración de la Autoridad de Energía Eléctrica, como sí lo han sido con el aumento al salario mínimo de 14%.

El costo de vida realmente alto está en la zona metropolitana, donde una vivienda modesta puede costar hasta cuatro veces lo que cuesta en el interior (ver mi página en researchgate.net). Por eso apoyo que se aumente el salario mínimo a $8.25 por hora, pero solo en la zona metropolitana donde hay más actividad económica -para absorber ese aumento- y donde el costo de vida es más alto. El salario mínimo óptimo de una ciudad no es el mismo que en zonas rurales; en el interior del país, la creación de empleos es más crítica que el nivel salarial. Por ejemplo, en el estado de Nueva York hay zonas rurales con un salario mínimo de $11.10, mientras que en la ciudad se aprobó un salario mínimo de $15.

¿Economistas están de acuerdo?– El 93% de los economistas de Puerto Rico se oponen a una reducción en el salario mínimo, aun a los jóvenes (ver encuesta de Asociación de Economistas, 2017). Hay un solo estudio de unos colegas que dice que bajar el salario mínimo crearía hasta 140,000 empleos, pero su forma de medir el efecto no está acorde con la literatura (no usan la proporción Kaitz convencional para series de tiempo puras).

Otro aspecto que no se puede soslayar es el empleo a tiempo parcial, el cual se disparó desde que hace 19 años el gobierno tomó una malísima política laboral: eliminar todos los beneficios marginales a los empleados a tiempo parcial. Esa política estimuló que desde hace 10 años uno de cada cuatro trabajadores sea pobre. Pobres no porque sean vagos ni por el costo de vida ni por el salario mínimo necesariamente, sino porque a los asesores de unos políticos se les ocurrió promover el empleo precario y no ha habido político alguno que revierta el error.

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