Gustavo Vélez

Tribuna Invitada

Por Gustavo Vélez
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El deporte: inversión por un mejor Puerto Rico

Sara Rosario es coautora de esta columna.

Por razones culturales y tradición, históricamente el deporte ha jugado un importante rol en la vida cotidiana de Puerto Rico. El deporte ocupa un sitial en nuestro quehacer como pueblo en todas las dimensiones. En diferentes momentos históricos, las victorias deportivas en eventos internacionales, han levantado las más profundas pasiones del pueblo. La más reciente, fue la medalla de oro obtenida por la tenista, Mónica Puig en las Olimpiadas de Río de Janeiro.

De forma paralela a la adrenalina que nos inyecta, el deporte es un importante generador de actividad económica. En momentos en que continúan los desafíos económicos, nos parece importante evaluar cómo el deporte puede convertirse en una plataforma de desarrollo económico y social y aportar aún más a la recuperación de Puerto Rico.

Un estudio que nos fue comisionado en el 2010, por el Comité Olímpico de Puerto Rico (COPUR) y el Negociado de Convenciones, nos permitió cuantificar el impacto económico del deporte en $629 millones.

La metodología de nuestro estudio también nos permitió evaluar el impacto del turismo deportivo, que ascendió a $90 millones. En aquel momento, los eventos deportivos endosados por la Compañía de Turismo generaron 31,564 habitaciones-noche y 63,733 visitantes.

Tras la publicación de nuestro estudio, la cantidad de eventos deportivos de calibre mundial en Puerto Rico, ha aumentado. Desde la celebración de juegos de las Grandes Ligas, eventos profesionales de golf y deportes extremos, maratones, y otra cantidad de eventos de menor visibilidad que han posicionado a Puerto Rico en el radar mundial y como potencia emergente en el turismo deportivo. De hecho, clubes internacionales de fútbol de Europa han venido a la isla a realizar campamentos.

Aunque han pasado cerca de diez años, nuestro estudio validó que en efecto, la diversidad de actividades deportivas genera amplios impactos en la economía. Que el deporte es una industria y que la inversión que hace el gobierno y el sector privado en las diferentes actividades deportivas tiene altos rendimientos.

Desde la construcción de facilidades, la celebración de eventos, la publicidad, las actividades comerciales asociadas al deporte, como venta de efectos y mercancía, y la celebración de eventos internacionales, todas estas actividades representan un ecosistema productivo importante en la economía. Recientemente, se celebró el Puerto Rico Open (Golf) y nuestros estimados fueron que dicho evento deportivo generó $8 millones para la economía.

El Comité Olímpico de Puerto Rico y sus federaciones afiliadas trabajan día a día con gran intensidad para contribuir al desarrollo económico y social del país. Solo basta con mirar la cantidad de personas que inicia su práctica deportiva con la intención de mantener un estilo de vida saludable. Los beneficios adquiridos de forma inmediata en el bienestar físico y mental son más altos en términos cuantitativos que la inversión que cada ciudadano realiza.

Nuestra isla vive momentos difíciles, por eso es imprescindible poder unir esfuerzos para mirar con detenimiento el impacto real que el deporte pudiera realizar en la economía. Ya basta con mirar el deporte como un gasto y es momento de observar la inmensa capacidad que tenemos para convertir al deporte en un área de crecimiento económico, donde se pueden generar muchos más empleos de los que hoy son sustentados por el sector deportivo.

El enorme potencial que tiene el deporte en la sociedad debe ser valorizado. Ningún área social puede entusiasmar y unirnos como pueblo como lo hace un evento deportivo. Nuestros atletas, junto a los artistas, son la mejor marca de país que tenemos. ¿Cuánto prestigio aporta al país de forma positiva cada vez que uno de los nuestros logra un triunfo deportivo? Solo basta con verlos triunfar y a todos se nos hincha el pecho de alegría y motivación, estimulando la capacidad de cualquier persona a ser un mejor ciudadano; y eso también tiene un beneficio económico incuestionable.

Los resultados de Mónica Puig en Río 2016, junto al del luchador olímpico Jaime Espinal y el vallista Javier Culson en Londres 2012, han generado un renombre del país ante el mundo con un valor inmenso. Esas últimas tres medallas olímpicas, junto a los triunfos de la tenismesista Adriana Díaz, el equipo de béisbol en el Clásico Mundial, y otros múltiples resultados importantes, han puesto a Puerto Rico ante los ojos del mundo. Jamás perdamos de perspectiva que somos una pequeña isla y que nuestros competidores reciben mucha inversión económica en sus estructuras deportivas. Es justo ahí que está la grandeza de los nuestros.

El rol del gobierno y de la empresa privada es de vital importancia en la inversión que debemos realizar en el deporte. Ambos sectores tienen amplias ganancias cuando asocian su marca con los atletas nacionales. Es una excelente forma de relacionar su producto de forma directa y positiva ante los consumidores. Es hora de sentarnos a pensar cómo cambiamos el modelo de inversión a uno híbrido, donde todos los sectores tengan participación y responsabilidad social. El deporte es unión de voluntades que provoca una cohesión social de un valor incalculable y merece tener una buena inversión para mover la economía ante el país.

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