William Ramírez

Tribuna Invitada

Por William Ramírez
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El derecho a protestar contra Lin Manuel Miranda

El huracán María ha desenmascarado al Puerto Rico que pocos conocían; que somos un país de extrema pobreza, y que somos vulnerables a ser sometidos a políticas represivas de nuestras libertades civiles, bajo el disfraz de ayuda humanitaria. Toque de queda indefinido, toque de queda implantado para ciudadanos específicos y no para otros favorecidos, policías militares destacados en mega tiendas estadounidenses; y, policías visitantes de otras jurisdicciones apuntando armas largas a choferes que reciben boletos de tránsito, como si no se tratara de una emergencia humanitaria y por el contrario se tratara de una insurrección. 

Estos son algunos ejemplos del peligro de callar, y por el contrario emitirle al gobierno un cheque en blanco otorgándole el poder de secuestrar nuestras libertades civiles cuando le sea conveniente. Los estudiantes de la Universidad de Puerto Rico, ni la prensa, debe callar; se trata de un derecho fundamental de los más básicos en países que dicen ser estados democráticos y respetuosos de los derechos humanos.

Quien mejor podría comprender la importancia de salvaguardar el derecho de los estudiantes a expresar sus objeciones a la postura asumida por Lin Manuel Miranda respecto a la Junta de Control Fiscal que el propio Miranda. Hace apenas 60 años algunas personas en la clase artística fueron masivamente fichadas por sus posturas políticas y personales; costándole sus carreras y llevándolos a la ruina. 

Ni los estudiantes, ni la prensa tienen que callar, como se ha intentado hacer, ante el represivo ambiente que vivimos en Puerto Rico. Tenemos que llamar las cosas como las vemos; es nuestro derecho natural y francamente nuestro deber. No tenemos que estar de acuerdo con expresiones de otras personas, solo con el derecho que estas tienen a expresarlas. 

Cualquier intento de callar y castigar la expresión estudiantil es una ofensa contra el propio Lin Manuel Miranda quien ha hecho una exitosa carrera de la expresión, y quien también ha sido criticado por contar la historia de Alexander Hamilton a su manera.  Los primeros 10 miembros de la clase artística en Hollywood en ser citados a vistas congresionales sobre alegadas actividades anti-americanas no acudieron; amparándose estos en el derecho de expresión, según dispone la primera enmienda a la Constitución de Estados Unidos.  Por no haber comparecido a defender sus expresiones y/o posturas políticas en las vistas congresionales, ocho de estos artistas fueron condenados a cárcel.

Según informado en la prensa del país, el presidente de la Universidad de Puerto Rico sentenció que los estudiantes que expresaron su sentir en la actividad a que acudió el dramaturgo Lin Manuel Miranda tendrán que responder, según dispone el procedimiento administrativo correspondiente.  El Presidente universitario hacía referencia al despliegue de pancartas que según él fue un acto “insensible, imprudente y repudiable.” 

Los mandatarios en la universidad deberán internalizar que las expresiones de los estudiantes están cobijadas tanto por la primera enmienda de la Constitución de Estados Unidos, como por la Carta de Derechos de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. Ningún reglamento de la universidad del estado goza de supremacía sobre los derechos fundamentales del pueblo.

Deberán tener cuidado de no repetir la errada persecución de la expresión que desató el Macartismo congresional en los 1950.  Es forzoso tener en cuenta que Derechos fundamentales perdidos o cedidos son difíciles de recuperar; mañana podrían ser los suyos.

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