Ana Helvia Quintero

Punto de vista

Por Ana Helvia Quintero
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El desarrollo socioemocional de nuestros estudiantes

Hace tres semanas El Nuevo Día reseñó la ampliación del programa para atender las necesidades socioemocionales de los estudiantes en el sistema escolar. Reconocemos la importancia de esta iniciativa, ya que la integración de servicios de apoyo al desarrollo socioemocional al contexto escolar puede contribuir, no solo a formar ciudadanos con las destrezas necesarias para enfrentarse con éxito a las situaciones del diario vivir, sino también a promover el éxito escolar. De hecho, se ha comprobado que el desarrollo social y emocional apoya, inclusive es necesario, para el desarrollo cognoscitivo. Así el desarrollo socioemocional es un factor esencial para mejorar el aprovechamiento estudiantil.

Ahora bien, considero que el programa para atender esta necesidad que se presenta en la noticia, del National University en La Jolla, California es algo limitado. En el desarrollo socioemocional entran una multiplicidad de factores, muchos de ellos externos a la escuela, como la familia y la comunidad. ¿Cómo desarrollar un componente escolar que pueda integrar en forma coordinada esta diversidad de factores?

Aquí en Puerto Rico, en muchas de las escuelas de Educación Alternativa se han desarrollado modelos que trabajan en integrar los componentes que inciden en el desarrollo socioemocional de los jóvenes. Se crea un modelo que trabaja en colaboración con los maestros, los familiares y las diversas agencias del gobierno para crear en la escuela un ambiente acogedor al desarrollo social y emocional del estudiante. Estas iniciativas han sido muy eficientes en lograr que jóvenes desertores con grandes necesidades socioemocionales desarrollen su autoestima y se reintegren a los estudios, terminando su escuela superior.

¿Por qué no aprender del componente socioemocional de las Escuelas de Educación Alternativas para adaptarlos al sistema público regular? Por ejemplo, en Nuestra Escuela, una de las Escuelas de Educación Alternativa, el Dr. José A. Núñez López, quien fue asesor, diseñó un modelo en que el foco de la labor principal del trabajador social, el psicólogo y el orientador cambió de dedicarse mayormente a atender directamente a los estudiantes, a ser asesores de los maestros y otro personal. Su tarea principal es la colaboración con el maestro, para sensibilizarlos a las necesidades de los estudiantes, incorporar estrategias para atenderlas en el currículo y en la enseñanza; y sostener una interacción de empatía constructiva con el estudiante, en temas de su clase que ofrecen la oportunidad al estudiante de entender emociones y explorar alternativas de trabajo y de vida. Solo los casos de mayor necesidad son atendidos directamente por el trabajador social, el psicólogo o el orientador. El Componente Socioemocional también trabaja en sensibilizar a los familiares de las necesidades de los estudiantes y a colaborar con estos en conseguir los apoyos de las agencias gubernamentales.

En Proyectos de Educación Alternativa, además de Nuestra Escuela, los Centros Sor Isolina, ASPIRA, PECES, por mencionar algunos, también se proveen espacios que faciliten la introspección y la comunicación por el estudiante de sus inquietudes, malestares y conflictos. Esto tiene el efecto de desinflar su animosidad y lograr un mayor sosiego en su estado de ánimo beligerante. Algunos ejemplos de estos espacios son:

· Retiro antes de comenzar el programa que permite un proceso de inmersión en el que se identifica las necesidades académicas y psicosociales, y se trabaja con estas últimas. En algunos casos se integran a los padres parte del tiempo al retiro.

· Espacio de tiempo al comenzar cada día escolar para discutir situaciones problemáticas, trabajar con el manejo de conflicto, entre otras.

Tenemos en las Escuelas de Educación Alternativa un gran recurso para el aprendizaje de estrategias para trabajar en el desarrollo socioemocional del estudiante. ¡Aprovechémosla!

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