Juan Negrón Ocasio

Desde la diáspora

Por Juan Negrón Ocasio
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El desjunte puertorriqueño

La historia universal nos dicta las fases de aquellos sucesos que podrían servir de retaguardia o vanguardia al mundo contemporáneo. En innumerables naciones se han levantado movimientos para contrarrestar el poder de pocos sobre la mayoría, o gobernantes dictadores que decidieron sobreponerse. Podrían mencionarse acontecimientos de movimientos sociales que ejercieron alguna influencia en la sociedad en que ocurrieron. En Estados Unidos se movilizaron los Young Lords (puertorriqueños) y Las Panteras Negras (afro-americanos), el Movimiento de Derechos Civiles durante la década del 1960 para empoderar libertades suprimidas por grupos hegemónicos anglosajones. Los esfuerzos forjaron resultados.

En Alemania, entre 1934-1945, los alemanes fueron víctimas de nazis liderados por el asesino Hitler. Unidos un grupo de países frenó el apocalipsis de la civilización humana. El régimen franquista (1939) se adueñó de España. La dictadura extinguió (1975) al morir Franco. Fue sepultada por fuerzas progresistas. Infinitos movimientos mundiales surgieron como resultado de eventos políticos, desastres atmosféricos, o guerras crueles creadas por caudales del hombre.

Puerto Rico no es invisible a esos movimientos, cambios políticos, ayuda hospitalaria, aportación a la historia universal, y aperturas dadas en coyunturas políticas en nuestro territorio. Existen innumerables formas de ver los avances de puertorriqueños y su contribución al mundo. Es indiscutible también que la democracia puertorriqueña es una copia de Estados Unidos y los políticos colonizados en 119 años han ideado que sea igual de frágil y símil.

Antes de la invasión norteamericana (1898), los puertorriqueños amplificaban la independencia contra España. Plasmándolo igual en el último siglo. Es una consagración al perfeccionamiento político, intelectual, cultural, lingüístico y literario que sisó denuedos de siglos. Son estos los perfiles que hacen difícil al puertorriqueño norte-americanizarse. Sin importar contradicciones por ideologías contrapuestas. Los puertorriqueños serán siempre puertorriqueños.

En la isla o fuera de ella. En las pasadas Olimpiadas (2017) la isla entera se volvió patriota. Igual sucede cuando escucha canciones o eventos deportivos donde nos representa uno de los nuestros. Nos invade la memoria Lucecita Benítez, Danny Rivera, El Topo, Pedro Flores y Guillermo Venegas. Nos aparece El Gran Combo, Chuito el de Bayamón, Andrés Jiménez o Los Condes. Y resisten imágenes de Mónica Puig, Calle 13, Benicio del Toro y Lin-Manuel Miranda para asegurarlo. No alcanzan neuronas para pensar en todas las glorias que ha parido esta patria. No existe país igual a Puerto Rico. Rafael Hernández compuso más de 2,000 canciones, sin contar las inéditas. Hizo tantos arreglos musicales como variaciones de composiciones. Introdujo la fusión de trompetas y bongó con un método musical armónico 20 años antes que el músico cubano Arsenio Rodríguez. Fue y será Don Rafael la doctrina del bolero en América Latina. Copio el testimonio del compositor mejicano Agustín Lara.

En septiembre un ciclón convirtió en chatarras a nuestra patria. Da la casualidad que hace un año los electores votaron por gente que podían cambiar el rumbo de la política isleña. Vociferaron alardes de los votos significativos, resultados que nadie esperaba, que obtuvieron líderes distintos. Hubo cierta esperanza de regeneración política. Pero los paladines y la esperanza esfumaron. En mayo, 2017 el junte de populares e independentistas reapareció y boicoteó un plebiscito que invalidara la Casa Blanca de Estados Unidos. Nadie ha consagrado los resultados de esa consulta. Hace dos meses que Puerto Rico está truncado. Hay desesperación y angustia. La población está tirada al abandono entre las luchas de poder de la Junta, el Congreso y un gobierno local que salpica en ruinas, planificación y enredos. Los legisladores y ejecutivos de agencias gubernamentales se alborotan en incoherencias del control de los billetes de un país en quiebra.

La evaporación de la resistencia presumida abruma a miles ilusionados electores. ¿Por qué volvieron a desaparecer cuando es necesario cambiar el rumbo estático de Puerto Rico? Deberían ser vanguardia y se han esfumado contrariando movimientos de lucha universal. El junte se desjuntó en momentos cruciales cuando un cambio político trascendente es vital para una población que agoniza.

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miércoles, 8 de agosto de 2018

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