Marisa Vega

Tribuna Invitada

Por Marisa Vega
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El dilema de la transparencia

Cuando hablamos de transparencia nos referimos a algo que es evidente, claro; que es comprensible sin duda ni ambigüedad. Que no se manifiesta o declara pero que se deja descubrir o adivinar en lo patente o declarado. Es lo que se trasluce, lo que se puede ver.

En Puerto Rico mucho se habla de transparencia, sobre todo en el discurso político. Pero al final, cuando vamos al meollo del asunto, la cosa no resulta tan así. Ejemplo de esto es que luego de tres meses del azote del huracán María, todavía hay cosas que no están muy claras.

Mi madre acostumbraba decir ‘que había que darle tiempo al tiempo; que lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro’. Y es que las piezas van cayendo en su sitio, confirmando -o desmintiendo- lo que hicimos o dijimos.

He ahí la importancia de la transparencia. Al final casi siempre, porque no se puede garantizar al cien, la verdad sale a relucir y todo se sabe. Un ejemplo claro de la falta de transparencia es la Autoridad de Energía Eléctrica.

Como muestra tenemos el contrato de Whitefish, que dejó muchísimas sombras sobre la dirección en la corporación pública. El entonces director de la AEE, Ricardo Ramos, aseguraba que el contrato se había dado porque no se pudo concretar la ayuda con la Asociación Americana de Utilidades Eléctricas (APPA, por sus siglas en inglés), de la que la AEE es miembro. Sin embargo, la organización negó que hubiese sido contactada. El resto, es historia conocida.

Desde el inicio se crearon falsas expectativas sobre la recuperación del sistema. El 14 de octubre el gobernador Ricardo Rosselló indicó en conferencia de prensa, que para el 30 de octubre el 30% de los clientes tendrían el servicio, para el 15 de noviembre el 50%, para el 1 de diciembre el 80% y para el 15 de diciembre el 95%. Se indicó que, para que la gente pudiera tener métricas claras y establecidas, se hablaba de clientes servidos y no de generación.

Pero para el 6 de noviembre se cambió el discurso a porcentajes de generación. Ricardo Ramos lo justificaba indicando que, al no haber suficiente generación, no podían ofrecer la cantidad de clientes con el servicio. Ya estamos a finales de año y todavía no se sabe a ciencia cierta la cantidad de abonados con el servicio.

Se denunció la falta de materiales para la restauración del servicio y la agencia gubernamental lo negó. Pero todavía, a más de tres meses, se están publicando notas periodísticas relacionadas a la llegada de una gran cantidad de postes de madera, acero galvanizado y cemento y de otros materiales necesarios para recuperación del sistema. ¿Entonces?

Recientemente se anunció la creación de la oficina de Recuperación y Reconstrucción bajo la Autoridad de Alianzas Público Privadas para priorizar y adoptar guías para el uso y desembolso de fondos federales disponibles a las entidades gubernamentales. Se argumenta que se tendrá un 100% de transparencia. Ojalá y sea así. Veremos.

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