José Aponte Hernández

Tribuna Invitada

Por José Aponte Hernández
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El efecto de los endosos es mínimo

Los partidos emergentes los hemos visto durante las últimas elecciones y en esta se han añadido las candidaturas independientes al puesto de gobernador. Algunos de los más recientes ejemplos de este fenómeno podemos mencionar las dos candidaturas de Rogelio Figueroa a la gobernación, la primera en 2008 y nuevamente en 2012. En 2008 Figueroa, como figura principal del Partido Puertorriqueños Por Puerto Rico, obtuvo 53,693 votos, lo que representó el 2.76 por ciento del total de votos emitidos ese año.

Los votos generados por esa aspiración no se convirtieron en votos por los candidatos que ese partido tenía en su papeleta. De todos los candidatos endosados por Figueroa ese año, la que más votos generó fue Haydee Colón, quien logró 11,043 en una candidatura para representante por acumulación. Esto mismo ha ocurrido en otras ocasiones con partidos no tradicionales.

En los Estados Unidos ha habido instancias donde candidatos independientes a la Casa Blanca han endosado candidatos a diversas posiciones, como gobernadores y congresistas de otros partidos o movimientos políticos y su apoyo no ejerció el impacto que se esperaba.

Recordemos que en 1992, el multimillonario tejano Ross Perot aspiró a la presidencia logrando capturar el 18.9 (19,741,0600 del voto general), siendo el candidato independiente que más votos ha obtenido en la historia de los Estados Unidos. En ese año, Perot endosó a varios candidatos republicanos en diferentes estados. El resultado de esos endosos fue mínimo, si alguno. El pueblo votó por Perot, sus ideas y propuestas, por su personalidad, más que otra cosa y eso no se convirtió en apoyo a sus candidatos.

Por regla general, una candidatura independiente atrae a un sector de la población que se enfoca, primordialmente, en esa figura y sus características como individuo. En esencia, esa candidatura corre sola. El voto que atrae este tipo de persona es singular y va dirigido a esa candidatura.

El caso de la licenciada Alexandra Lúgaro es similar al de Perot en cierto aspecto. En 1992, Perot consolidó el llamado “voto en contra del sistema”. Lo mismo sucedió en 2008 con Figueroa. Sin embargo, ese voto no fue cascada, no se reflejó en otros candidatos que fueron apoyados por las figuras centrales.

El impacto del endoso de Lúgaro a varios candidatos, especialmente para escaños en la Legislatura, será medido el 8 de noviembre, pero la historia dice que el mismo no será la diferencia para estos candidatos. No tendrá impacto real. 

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