Ada Mildred Alemán Batista

Punto de vista

Por Ada Mildred Alemán Batista
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El ego inflado de los políticos

Opino que la mayoría de los políticos se cuelgan de su ego; unos más y otros menos.  Pocos llegan a dominarlo y quienes los rodean avalan esa posición.  No intentan que pongan los pies en la tierra, pues se trata de puestos, presupuestos y poder.  

Para lanzarse al ruedo político, la persona debe de estar convencida de que tiene capacidades y competencias que pueden aportar al futuro del país.  También deberá poseer estabilidad psicoemocional, de lo contrario se hará daño a ella misma, a quienes lo rodean y al pueblo en general.  No debe de ser una persona egocéntrica.   

A quienes se cuelgan de su ego se les denomina ególatras.  Desde la perspectiva psicológica, se hace referencia al trastorno narcisista de la personalidad, antes llamado megalomanía.  Un patrón generalizado de conducta de grandiosidad, con necesidad de admiración y sin introspección ni empatía, que ostenta las siguientes peculiaridades

  • Las cosas se hacen como él o ella dice o no se hacen.    
  • No aceptan críticas, pues se auto-perciben como perfectos/as.
  • Actúan como espejo; proyectan en los otros sus carencias, ya que no están conscientes de las mismas.
  • Necesitan ser el centro de atención y recibir halagos continuamente para validarse.
  • Se auto-veneran y esperan esa veneración por parte de los otros.
  • Exageran sus logros y talentos, creen ser una eminencia, y estar por encima de todos.
  • Piensan solo en términos de lo que les favorece.  
  • Creen que los otros sirven en la medida en que son útiles para satisfacer sus necesidades, los explotan sin compasión y luego los desechan.
  • Realmente están solos; los otros se alejan dado el desgate y agotamiento emocional que provocan. 
  • Conciben el éxito del otro, como su fracaso.
  • Hacen rosarios con camándulas ajenas.
  • Gustan de debilitar al otro por lo que están permanentemente a la defensiva.
  • Funcionan fuera de la realidad, juzgan que poseen capacidades únicas y eso los lleva a creer que pueden ocupar posiciones de mucho poder. 

Aunque estas personas muestran mucho aplomo y seguridad, su ego es muy frágil.  Cuando se realiza un análisis profundo de su personalidad se detecta que tienen muchas carencias.  Igual un gran sentido de inferioridad y vacío existencial que surge de los primeros vínculos parentales donde la sensibilidad no estuvo presente.   

El problema es que los ególatras usualmente logran sus metas dado su elocución y proyección de seguridad; buenos ejemplos históricos son Hitler, Napoleón y Julio César. 

Si examinamos nuestros candidatos a la luz de los criterios antes mencionados de seguro tendremos una reina o un rey, o pude que una reina y un rey.     

Cidre es un conocido, triunfal y veterano comerciante, y hombre de familia, que entiende que con su experiencia puede aportar al país, y quien al parecer, se deja guiar para trabajar las áreas que desconoce.  Lúgaro es una abogada poco conocida, segura de que puede arreglarlo todo pues posee la fórmula para hacerlo.  Ella posee muchos grados académicos, lo que es bueno, pero al parecer, poco vuelo fuera del nido. 

Bernier-Rivera, Roselló-Nevárez, Santiago y Bernabe son los candidatos de los partidos políticos según el orden en que aparecen en la papeleta.  Los dos primeros, principiantes con poca experiencia y la del segundo obtenida vicariamente.  Ambos defendiendo ideales conservadores, uno que ya no existe y otro que es utópico.  Santiago y Bernabe, saben que no tienen probabilidades de ganar, pero ambos se guían por un ideal.  Desde mi perspectiva más Santiago que Bernabe, pues la raíz de nuestro problema es el estatus colonial. 

Aun cuando el espacio no permite hacer un análisis más profundo de nuestros candidatos/as, yo nomino como reina indiscutible a Lúgaro.  

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