Rafael Hernández Colón

Tribuna Invitada

Por Rafael Hernández Colón
💬 0

El ELA es el camino

Caminante no hay camino, dijo Machado, se hace camino al andar. Para seguir unidos a Estados Unidos como pueblo tenemos que escoger entre el Estado Libre Asociado (ELA) y la estadidad. El ELA sostiene nuestra identidad de pueblo, la puertorriqueñidad, y viabiliza nuestro reconocimiento en la esfera internacional. La estadidad disuelve nuestra identidad dentro del pueblo americano privándonos de nuestra autoestima y del reconocimiento internacional. El ELA realza el español, nuestras señas de identidad y nuestra cultura. La estadidad realza el inglés, la cultura americana y sus señas de identidad. Los retos que se nos presentan hoy los tenemos que enfrentar como pueblo sin desparramarnos en la búsqueda de quimeras y el único camino para resolverlos es el ELA.

Luego de medio siglo de luchar por el gobierno propio bajo la soberanía de los Estados Unidos el pueblo de Puerto Rico acordó en 1952 un convenio con el Congreso a base del cual organizó el ELA mediante su propia Constitución y acordó las relaciones con Estados Unidos mediante una ley de relaciones federales. Al ejercer su derecho natural para constituir el ELA, el pueblo de Puerto Rico enarboló su bandera y adoptó su himno nacional dentro de su unión con los Estados Unidos de América.

A la vez el pueblo pactó los términos y condiciones de nuestras relaciones con los Estados Unidos a través de la Ley de Relaciones Federales. Esta ley provee la ciudadanía de los Estados Unidos por nacimiento en Puerto Rico y la autonomía fiscal, disponiendo que no nos aplican las contribuciones federales. También provee que aplicaran las leyes federales tales como el Seguro Social, la asistencia nutricional, las becas Pell y muchas otras.

El convenio, la Constitución y la ley de Relaciones Federales constituyen el ELA, el logro de un pueblo que perseveró ante décadas de reclamos de gobierno propio desatendidos, de reivindicaciones de derechos políticos desairadas por el Congreso; el fruto de inagotables sacrificios y de luchas incesantes de generaciones de puertorriqueños que desde la llegada de los Estados Unidos demandaron la libertad para gobernarse y enfrentar los retos de su existencia plasmando en sus vidas los valores de la patria que los vio nacer.

La Constitución y la Ley de Relaciones Federales están hoy tan vigentes como lo han estado desde que el pueblo estableció el ELA en 1952. Con el poder de éste el pueblo venció los retos de la pobreza extrema, transformó una economía agrícola en una economía industrial, y capacitó a miles y miles de puertorriqueños para elevar la producción del país y llevarnos a los más altos niveles de prosperidad. La pésima condición en que se encuentra nuestro país hoy día no es resultado de nuestra Constitución o de la Ley de Relaciones Federales. El poder es el mismo. La crisis proviene del mal gobierno, de políticas equivocadas que aumentaron descomunalmente el gasto público, de la entrega de la 936 —el mecanismo principal que sostenía nuestra economía— y del endeudamiento del país más allá de su capacidad de pago.

Para hacerle frente a esos retos, el ELA provee muchísimas más herramientas que la estadidad. Nos brinda la libertad de utilizar todos nuestros recursos contributivos para gobernarnos y la flexibilidad de incentivar, de forma que los estados no pueden, la inversión en actividades productivas generadoras de empleos, crecimiento económico y bienestar general. La estadidad aplasta nuestra economía con las contribuciones federales privándonos de la mitad de nuestros recursos contributivos y de los incentivos para atraer inversión.

Para que Puerto Rico siga siendo Puerto Rico y nuestro pueblo se levante, el ELA es el camino.

Otras columnas de Rafael Hernández Colón

💬Ver 0 comentarios