José M. Medina Montes

Tribuna Invitada

Por José M. Medina Montes
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El empresario, ¿nace o se hace?

La pregunta de si el empresario, ¿nace o se hace? se podría contestar señalando que en la gran mayoría de los casos, el empresario se hace. Esto ocurre cuando la persona determina que ese es el camino que debe emprender, bien sea por necesidad o porque busca independencia laboral, u otros motivos. Y en bastantes casos, terminarán siendo empresarios o empresarias por convicción.

Realmente, puede haber muchos empresarios convencidos, aunque no hubieran pensado anteriormente serlo, pero que se percatan de que reúnen las cualidades necesarias y fomentan la disposición de emprender ese camino. Por tanto, empresarios puede haber muchos. Y ejemplos de nuevas empresas los encontramos diariamente en las páginas de Negocios de El Nuevo Día.

Básicamente, las cualidades que se necesitan para ser empresario, se pueden agrupar fácilmente con la ayuda del Enfoque Triple E, que utiliza las dimensiones de eficiencia, ética y excelencia de la eficacia integral, si lo aplicamos a las personas emprendedoras.

Respecto a la eficiencia, deberían ser personas dispuestas para la acción, que estén orientadas por metas, tengan inquietudes y estén dispuestas a asumir riesgos. En relación con la ética, deberían desarrollar cualidades que les ayuden a ser entusiastas, persistentes, responsables y autoexigentes. Relativo a la excelencia, convendría que fueran personas creativas, curiosas, independientes y confiadas en sí mismos.

Las mencionadas cualidades, asegurarían el buen desempeño del nuevo empresario o de la nueva empresaria. Y, por otra parte, esas cualidades pueden adquirirse si la persona no las poseyera ya en un nivel o grado suficiente.

Estas personas, jóvenes o menos jóvenes, si tienen creatividad, sabrán encontrar un hueco, un “nicho”, que en el mercado no esté atendido, o no lo esté suficientemente. Y si esas personas son curiosas, en el sentido de saber indagar, sabrán reconocer cuáles son las necesidades actuales de la sociedad puertorriqueña, que van en la línea de empresas basadas en la web y en los servicios, así como en las ecológicas y las que practican el empresarismo social. Y no descartarán, en su momento, la exportación como modo de crecer y expandir su negocio.

Si esas personas son entusiastas y persistentes, sabrán sobreponerse a los variados efectos de la profunda crisis que padecemos, y tendrán un enfoque positivo y optimista cara al futuro. Esas personas, sin son trabajadoras y aprovechan el tiempo, sabrán no perder este preciado tesoro en lamentaciones inútiles, que llevarían a la paralización y al desánimo.

Puerto Rico necesita muchos pequeños y medianos negocios. Y estos no salen solos. Hacen falta muchas personas que los promuevan. Personas que por saber arriesgar, sabrán ganar. Ganarán para ellos a corto plazo, y a largo plazo para el País.

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