Nilsa Pietri

Elecciones 2020

Por Nilsa Pietri
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El enigma de Wanda Vázquez

Si la gobernadora Wanda Vázquez anuncia finalmente que aspirará a ser candidata a la gobernación en 2020, el Partido Nuevo Progresista va a enfrentarse a un gran problema.

Contrario al Partido Popular Democrático, que lo único cierto que tiene ahora mismo es la incertidumbre de quién será su portaestandarte en los comicios de noviembre próximo, el PNP todavía confía poder esquivar una primaria entre Vázquez y el excomisionado residente Pedro Pierluisi.

Vázquez no suelta prenda todavía —en realidad tiene aún un poco de tiempo para saltar al ruedo—, pero su posible candidatura mantiene nerviosos tanto a Pierluisi como a la cúpula del partido.

La realidad es que la gobernadora, que llegó por carambola al cargo en agosto tras la renuncia forzosa de Ricardo Rosselló, no es vista con demasiada confianza por el alto liderato del PNP, pues nunca se le ha conocido por su militancia partidista.

Por eso sorprende a muchos que después de haber asegurado que solo estaría en la gobernación hasta finalizar el cuatrienio, de repente haya dicho públicamente que “ausculta” la posibilidad de radicar formalmente su candidatura, lo que la enfrentaría a Pierluisi en una primaria.

Pierluisi se ha agenciado el apoyo de la comisionada residente Jenniffer González, quien aplazó su interés en la gobernación y volvió a postularse al cargo que ocupa, así como el de la mayoría de los alcaldes y legisladores novoprogresistas, lo que parece dificultar cualquier posible aspiración de Vázquez.

Pero la gobernadora comienza a definirse como una buena jugadora de póker: no enseña sus cartas y su expresión facial no la delata.

Cuando se planteó en julio pasado que tendría que suceder a Rosselló si este renunciaba, su primera reacción fue rechazar la posibilidad. Pero cuando fracasó el intento de Pierluisi de hacerse con el cargo, la hasta entonces secretaria de Justicia no dudó en asumir la gobernación, respaldada por una sentencia unánime del Tribunal Supremo.

Entonces, en esas primeras semanas en La Fortaleza, en las que se le percibía vacilante, repitió en varias ocasiones que solo sería gobernadora hasta entregar el cargo a su sucesor el 2 de enero de 2021.

Ya en noviembre se le veía más cómoda, y parecía haber ganado algo de confianza de los dirigentes del PNP, aunque no hablaba de un futuro político más allá del cuatrienio actual.

Hasta que hace poco más de una semana soltó la bomba: reconoció que auscultaba la posibilidad de postularse para cumplir un cuatrienio completo en la gobernación.

Fuentes de este diario han dicho que Vázquez está decidida a radicar su candidatura, pero también hay quien afirma que lo que busca es negociar su futuro, inclusive llenando la vacante que produzca en el Supremo el próximo retiro obligado de uno de sus integrantes, que se presume sería el de la jueza asociada Anabelle Rodríguez.

Para ello tendrían que ocurrir dos eventos: primero, ponerse de acuerdo con Pierluisi y, lo principal, que este resulte electo en noviembre de 2020.

No debería ser muy complicado conseguir un trato de ese calibre con Pierluisi, sobre todo si ello evitaría tener que ir a una primaria cinco escasos meses antes de las elecciones.

El problema es saber si eso es lo que realmente quiere Vázquez. Eso o cualquier otra cosa que hasta ahora resulta imposible adivinar porque su cara de póker no ayuda a descifrar el misterio.

El período de radicación de candidaturas termina el 30 de este mes. Esperemos que no, pero es posible que tengamos que esperar hasta entonces para conocer lo que se esconde tras la impavidez de la actual inquilina de La Fortaleza.

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