Mercedes Rodríguez

Tribuna Invitada

Por Mercedes Rodríguez
💬 0

El fin del poder para hostigar

Amplias diferencias de poder separan a un hostigador sexual de sus víctimas en las empresas, las instituciones educativas, las agencias de gobierno, en los municipios y en el Capitolio. Hoy patinan los poderosos de nuevo con el caso del honorable legislador y el director de su oficina sobre quienes pesan alegaciones de conducta sexual y laboral impropia, inmoral, violenta, criminal y contraria a la ética.

Otra vez se están quedando cortos de justicia. No quieren aprender la lección de respeto y equidad hacia las mujeres que es una exigencia de derechos humanos básicos que hace décadas hace la humanidad. Los hostigadores sexuales siguen apostando a la impunidad machista. Aprendieron a ser chantajistas del poder. Usan cuerpos, puestos, títulos, lealtades e influencias partidistas para amenazar, humillar, controlar y de tantas otras maneras violentar la dignidad de seres humanos.

El viejo truco de ensuciar y revictimizar a las víctimas ya no funciona como antes. Mientras los agresores siguen reinventando maneras de hostigar sin consecuencias, las mujeres y los hombres conscientes vamos moviendo la balanza de la justicia con la educación, la denuncia, el acompañamiento, la intercesoría y la promoción de los derechos humanos de las sobrevivientes de estos atropellos.

Los costos de aceptar o rechazar pedidos, favores y acercamientos sexuales no solicitados, en todos los contextos, casi invariablemente suponen grandes y a veces, irreparables pérdidas sociales, económicas y emocionales para las víctimas y sus familias. Especialmente, para las mujeres trabajadoras, el acoso sexual de parte de sus jefes es una encerrona aterradora y desestabilizadora. Se ve afectada su seguridad en el empleo, su productividad, su salud física y mental, su estima propia y sus capacidades para desempeñarse en otras dimensiones de vida.

El hostigamiento sexual agrede el trabajo y la vida de quien lo sufre. Constituye, además, una amenaza real para quienes están cerca de las víctimas. Frecuentemente los actos vengativos hacia las víctimas que no cumplen a cabalidad las expectativas de los hostigadores, reverberan sobre compañeros y compañeras de trabajo que se muestran solidarios con ellas. 

Estos son otros tiempos donde los poderes políticos han comenzado a desatarse del machismo que tanta violencia y corrupción ha engendrado en las instituciones.  Hoy seguimos esperando por una muestra de justicia decente de parte de la Oficina del Fiscal Independiente que evalúa radicar acusaciones sobre los delitos cometidos por el Alcalde O´Neill.  También esperamos por acciones responsables de parte de la Autoridad de Energía Eléctrica sobre el empleado José Cordero Pérez, convicto por delitos relacionados con el acoso sexual a una abonada y sobre quien pesan más de dos docenas de violaciones a la Ley de Ética Gubernamental.

Seguiremos esperando por la justicia, denunciando sin pausa el hostigamiento sexual y todas lasmanifestaciones de la violencia de género. Esperamos por el fin del poder para hostigar. Esperamos por le equidad, por ese día que no haya que esperar más.    

Otras columnas de Mercedes Rodríguez

jueves, 14 de septiembre de 2017

Salgamos de los bolsillos donde nos quieren dejar

Mercedes Rodríguez analiza la respuesta justificada del pueblo ante carencias exacerbadas por los daños del ciclón Irma e insta al ciudadano a mantener sus justas quejas

💬Ver 0 comentarios