Helga García

Punto de vista

Por Helga García
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El furor inmortal del grupo Menudo

De Menudo para acá suele ser una frase cotidiana que hoy cobra una literal importancia. 

Porque de Menudo para acá no ha habido un grupo artístico que pueda igualarles. Desde que revolucionaron la industria musical y del entretenimiento Menudo, su legado musical, la vigencia de su música y sus récords se han mantenido intactos. 

Menudo nació de la mente creativa del productor Edgardo Díaz Meléndez en su casa en Caguas, Puerto Rico, con cinco integrantes, Fernando y Nefty Sallaberry, Carlos, Oscar y Ricky Meléndez. La fórmula musical hasta ahora irrepetible, despertó en los niños y jóvenes un desatado culto por sus canciones, sus coreografías y su lenguaje simpático y natural

Mi relación de hermandad con el creador de Menudo me concedió el privilegio de estar cerca para vivir la historia de este fenómeno.  La histeria de sus fans, los recibimientos apoteósicos en cada país al que llegaban, rodeados de fuertes medidas de seguridad por las enormes avalanchas de fans que les seguían, a veces nos parecía un sueño.  

Figuras públicas muy prominentes en todos los países llevaban a sus hijos a los conciertos. Recuerdo el primer avión privado, necesario para cumplir con los compromisos artísticos y la seguridad de los integrantes, el impresionante movimiento de los “fan clubs” que se multiplicaban. También recuerdo las emisoras de radio inundadas de peticiones de sus canciones o países como China reclamando su presencia, y Estados Unidos, rendido a sus pies, y cada actuación convertida en un acontecimiento que sobrepasaba todo razonamiento.

El cerebro detrás de la menuditis sabía lo que hacía, jugaba sus cartas y siempre ganaba porque planificaba bajo la premisa que nada era más importante que complacer a la fanaticada del admirado grupo. Y esos fans marcaron la historia de éxito que hoy conocemos. No había quién se resistiera a Menudo. El mundo no se pudo resistir.  Tanto fue su efecto que se les llegó a comparar con los Beatles. 

Por eso digo que, de Menudo para acá, todo sigue igual. Y por eso el furor inmortal de la menuditis se apoderó del público en el nuevo reencuentro de algunos de sus queridos integrantes durante el espectáculo Súbete a mi moto, que se escenificó ayer en el Coliseo de Puerto Rico.

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