Orlando Parga

Punto de vista

Por Orlando Parga
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El gobierno no es una piñata

La década ideológica” – el último libro de la prolífera pluma de Antonio Quiñones Calderón – es un manual de instrucciones de lectura obligada para las nuevas generaciones que pretendan hacerse cargo del país.

Habla de la década de los ’60 del siglo pasado en la que un grupo de jóvenes echaron a un lado la etapa más alegre de la existencia para entregarse a ideológica causa. Abandonamos estudios, carrera, familia; llegó y se fue el “rock & roll”, los Beatles, Paul Anka y su “Diana”, la “Última Copa” de Felipe Rodríguez no se apeaba de las velloneras… y nosotros, enamorados de la Estadidad, la Independencia o de aquello que llamaron “ELA Culminado”. Para entonces, todos éramos minoría: los jóvenes populares, estadistas e independentistas enfrentados a la veteranía atrincherada que no daba paso.

Muñoz se retiraba dejando a Sánchez Vilella, al que después retiró la confianza para dejar a Negrón López; el partido estadista con su triunvirato de García Méndez, Ferré y Figueroa; Mari Brás y Berríos abriéndose paso entre los veteranos fundadores del PIP.

Con 526 años bajo el carimbo de la más poblada antigua colonia del mundo y el maltrato de un padrastro en Casa Blanca que hace imprescindible el voto presidencial, no queda hoy espacio para generaciones sumisas y conformistas.

El siglo 20 cerró y el 21 empezó con otros protagonistas caminando los pasillos del poder gubernamental bajo el signo del dólar en el iris de sus ojos, cebando ansias de lucro personal a la sombra del colonialismo y usando nuestros ideales patrios como peldaño para lograrlo. “La década ideológica” de Quiñones Calderón contiene señales de tránsito para guiar los pasos hacia otra generación indómita que recoja la bandera de aquellos jóvenes del ‘60 que desecharon la gratificación personal y como monjes idealistas escogieron saciar su sed con la sangre de la Patria.

Hay que impedir que la historia se repita por donde menos conviene. El gobierno no es una piñata. Los partidos políticos tradicionales aceitan estos días sus maquinarias para convocar a primarias y escoger candidatos bajo la influencia maquiavélica del inversor político, a los que, tan pronto electos, les pasarán factura para multiplicar lo invertido.

Nadie habla en la Asamblea Legislativa sobre limitar el gasto publicitario ni el período de tiempo para una campaña electoral o impedir la reelección indefinida al mismo cargo; y sobre la necesidad de estrangular al caudillismo separando la gobernación y alcaldías de las presidencias de partido y comités municipales, nadie se atreve hablar. ¡Aquí no ha pasado nada este año! – “It’s politics as usual” rumbo al 2020.

Hay que requintar la generación del ’60. Les invito a leer “La década ideológica”, como mapa ilustrado al futuro.

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