José A. Fusté

Tribuna Invitada

Por José A. Fusté
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El gobierno tiene que trabajar por la democracia

Los acontecimientos de estos días relativos a la sucesión de nuestro gobernante efectivo el 2 de agosto han creado una inadmisible y perjudicial atmósfera, no solo en Puerto Rico, sino en la prensa nacional americana e internacional. Debe prevalecer en este momento el bienestar y la estabilidad política y económica de esta isla. 

Por un lado, el gobernador es la autoridad nominadora a la Secretaría de Estado, la cual coincide para todos los efectos con un cargo de vicegobernador en primera instancia sucesoral. Es obligación del gobernador actuar poniendo los intereses de Puerto Rico sobre todo otro interés. Es deber constitucional y obligacion patria de la legislatura recibir cualquier nombramiento con mente abierta y sin prejuzgar, no importa cual sea la motivación detrás de una negativa  eminentemente abierta. 

Si las ramas Ejecutiva y la Legislativa no proceden con la altura y el ánimo no prevenido que hace falta en este momento, continuarán las protestas, las cuales están constituidas por diferentes grupos de interés, muchos bien intencionados y otros con agendas que no le convienen a Puerto Rico. 

Si falla la democracia sincera y limpia en este proceso, será el pueblo el que le pase factura a ambas ramas de gobierno. Más aún, será responsabilidad gubernamental el descalabro económico que nos llevará a la inevitable verdadera quiebra y a la intervención por parte de Washington en indeseadas imposiciones federales adicionales para poner orden en el territorio que está manga por hombro. 

Apelamos al buen sentido patriótico de todas las partes. Puerto Rico viene primero. No permitan el grave error de no hacer las cosas ordenadamente, como debe ser. Pronto tendremos un nuevo ciclo electoral y es en ese momento que se han de escoger democráticamente a quienes han de regir los destinos de esta isla en ruina. 

Recordemos que hay una obligación social hacia los más necesitados; hacia aquellos que no cuentan con los instrumentos y destrezas para simplemente arrancar e irse a otro lugar buscando tranquilidad y estabilidad. Da vergüenza todo lo que sucede. Se siente la presión social. Se vive un  gran desengaño y me parece que reina la desconfianza.

Les rogamos a nuestros líderes que piensen muy bien cómo van a bregar con esta tragedia pues los ojos de Puerto Rico y del mundo observan si vale la pena invertir o venir aquí y hasta asignar fondos a los que tenemos derecho. Los ojos de Washington de hoy día, no necesariamente han de ver esto con espíritu de benevolencia y pueden actuar adversamente contra nuestros mejores intereses. Lean la prensa nacional americana y entérense de lo que piensa el  gobierno federal de esta situación. 

No deseo hablar de estatus político, pero sí pienso  que muchos de los involucrados en este triste asunto se pueden convertir en los sepultureros de la estadidad. Piénsenlo bien. Levanten la confianzapública por amor a Puerto Rico.

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