Francisco Moscoso

Tribuna Invitada

Por Francisco Moscoso
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El Grito de Renuncia

Hace poco más de una semana, el pueblo de Puerto Rico ha puesto en marcha el Grito de Renuncia. El clamor para que el gobernador actual renuncie es general. Se escucha de todas las clases y los múltiples sectores que componen la sociedad. El estruendo repercute insospechadamente a escala global.

La revolución ciudadana por el cambio inmediato del gobernador se manifiesta desde San Juan, a pasos de  La Fortaleza (residencia y oficina del ejecutivo), por todas las calles de la antigua ciudad, se extiende por todo Puerto Rico, y desde Nueva York, Orlando, Boston, Washington, Forth Worth, y Seattle, entre otras ciudades de Estados Unidos. Así también este Grito retumba en Madrid, Amsterdam, Iraq… donde quiera que hay puertorriqueños viviendo, y hasta paseando.

El miércoles 17 de julio, según medios noticiosos y estimaciones conservadores, más de 100,000 personas abarrarotaron el Viejo San Juan, haciendo abrumadoramente claro el rechazo al gobernador y a todo lo negativo que representa. Le han sucedido otras marchas con la misma exigencia y por medio de múltiples  cacerolazos que estremecen todo el país.

Pero, el gobernador se empecina en aferrarse a la silla y en dar la impresión de que su administración transcurre con normalidad. Está metido en una burbuja de negación que solo él, y algunos de los que mal le aconsejan, tienen diseñada para otro “media tour”. 

Por otro lado, también se plantea el residenciamiento o la remoción del gobernador por dictamen legislativo. Pero tanto la dirección de la Cámara de Representantes como la del Senado han dado muestras de pusilanimidad y vacilación. Tampoco están respondiendo al clamor popular; parece que les preocupa más cómo quedarán parados para las próximas elecciones. Los legisladores y legisladoras que todavía tienen la desfachtez de decir que este ha sido el mejor gobernador de nuestra historia, también son parte del problema.

La secretaria de Prensa del gobernador ha renunciado aduciendo a que no quiere que ni ella ni su familia sean identificadas también con la corrupción. No solamente hizo lo correcto y honorable:  señaló el camino que todos deben seguir.

La gran marcha que se avecina el lunes puede ser complementada con la renuncia de todos los secretarios de departamentos y directores de agencias, y de todos los que ocupan puestos en el actual gobierno, que indudablemente son personas decentes y de integridad. Este es el elemento acelerante que hace falta. Cuando nadie quiera trabajar con el gobernador, ni permitir que sus nombres estén asociados a la escandalosa corrupción y farsa que representa, irremediablemente tendrá que responder al Grito de Renuncia.

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