Carl Soderberg

Tribuna Invitada

Por Carl Soderberg
💬 0

El impacto de la inseguridad hídrica

En el 2015, una sequía extrema impactó la mitad este de Puerto Rico. Por eso, el área metropolitana estuvo sujeta a un racionamiento prolongado con servicio de agua potable intermitente. Comenzó con interrupciones de 24 horas, pero incrementó a 48 horas, seguidas por 24 horas con servicio. La situación llegó hasta 72 horas corridas sin agua potable seguida de 24 horas de servicio para miles de abonados.

En esta zona del país, la de mayor densidad poblacional, el racionamiento comenzó a mediados de mayo y concluyó a mediados de septiembre de 2015. Fueron cuatro meses de suplicios y de desarticulación en la sociedad puertorriqueña. En julio de ese año, el racionamiento se implantó en otros municipios de la mitad este de la isla. Sin embargo, debido al estado crítico del Acuífero del Sur, que ya existía antes de la sequía, el racionamiento en Salinas y Santa Isabel no terminó hasta que el huracán María azotó a Puerto Rico. Por lo tanto, el racionamiento duró más de dos años en esos dos pueblos sureños.

De acuerdo a información periodística divulgada después que terminó el racionamiento en el área metropolitana, la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) sufrió un impacto económico de al menos $60 millones. Esta cantidad incluyó $40 millones en ingresos dejados de recibir al no poder servir agua potable; $6.4 millones por el acarreo de agua y personal para atender los oasis de emergencia establecidos; $1.6 millones para químicos adicionales para tratar el agua; $1.6 millones para pago de horas extra; así como $4 millones para rehabilitación de pozos, sembrar nubes con químicos para propiciar lluvia y subvencionar una campaña de concienciación sobre uso prudente del agua, entre otros gastos.

Un total de 40 municipios fueron declarados zona de desastre por el Departamento de Agricultura federal debido a esa sequía. Algunas empresas agrícolas del Sur informaron incrementos de gastos de hasta 30%. La cosecha de café disminuyó en un 20%. El Departamento de Agricultura de Puerto Rico estimó el daño de la sequía en $15 millones. Sin embargo, la Secretaria de Agricultura, Myrna Comas, en un foro organizado por la Universidad Metropolitana, estimo que el impacto a la agricultura había sido mayor. Explicó que la sequía afectó cultivos en áreas que no aparecían en mapas oficiales como sujetos a sequía.

Aunque no se tiene información sobre el impacto económico en todos los gobiernos de los municipios afectados, obtuve información parcial de dos pueblos del norte. El Municipio de Bayamón erogó $650,000 para enfrentar el racionamiento. Mientras, Toa Baja tuvo que gastar $100,000 para hacer lo propio. Ante el potencial de un nuevo periodo de racionamiento a corto plazo, el alcalde de Bayamón, Ramón Luis Rivera, hijo, informó en estos días que han invertido $450,000 en instalaciones para suministrar agua de pozos.

Por su parte, la Asociación de Industriales realizóuna encuesta entre sus socios para conocer el impacto de la sequía. Según la encuesta, el 56% de las industrias invirtieron de $5,000 a $10,000 semanales. Si tomamos un promedio de $7,500 y lo multiplicamos por las 16 semanas del racionamiento y la mitad de las industrias, tenemos un costo aproximado de $70 millones, sin contar con posibles reducciones de algún turno de producción por falta de suficiente agua. No pude obtener información sobre el impacto económico en oficinas médicas que limitaron su horario de operaciones ni en torno a las pequeñas y medianas empresas.

Sin dudas, el costo mayor fue para nosotros los ciudadanos a título personal. El doctor Juan Villeta Trigo, expresidente de la Asociación de Economistas, estimó el costo de la sequía en cerca de $1,000 millones.

Les recuerdo que esa sequía solo afectó la mitad de la isla. Puerto Rico necesita urgentemente establecer la seguridad hídrica. Debido al cambio climático las sequías serán más frecuentes, como ya estamos experimentando. Además, en las Antillas Caribeñas se reducirá la lluvia. Existen medidas para enfrentarnos con éxito a esa nueva realidad. Hagamos un compromiso de implantar las medidas que ya han sido identificadas, sin importar los cambios de administración. Así se construyeron las autopistas hasta Ponce Arecibo. ¿Por qué no podemos hacer lo mismo por algo tan fundamental como el agua?

Otras columnas de Carl Soderberg

jueves, 14 de marzo de 2019

El impacto de la inseguridad hídrica

El exdirector de la EPA en Puerto Rico y el Caribe, Carl Soderberg, argumenta sobre el impacto económico de la sequía ocurrida en la isla en 2015

viernes, 1 de marzo de 2019

Imperativos ambientales de la reconstrucción

Carl Soderberg declara que los escombros de la destrucción del huracán María agotaron el equivalente a dos años de capacidad en los vertederos de Puerto Rico

jueves, 14 de febrero de 2019

El huracán y la escasez de agua

Carl Soderberg expone que el huracán María siguirá pasando factura a Puerto Rico si no le da importancia a la reconstrucción de la infraestructura verde

jueves, 10 de enero de 2019

Actuemos ante la nueva realidad climática

Carl Soderberg alude a actitudes negativas que impiden obtener apoyo sólido del pueblo para implantar medidas de mitigación y adaptación ante efectos del cambio climático en Puerto Rico

💬Ver 0 comentarios