Amarilis Ramos Rivera

Punto de vista

Por Amarilis Ramos Rivera
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El Joker, el elefante en la habitación

Hay situaciones que siempre han estado a la vista de todos y permanecen rodeadas de silencio o sin mucho color. Sin dudas, la salud mental -y la complejidad del tema- ha sido el elefante en la habitación, que aunque es evidente, preferimos ignorar

Sin embargo, en los pasados días una vorágine de mensajes en las redes sociales y en medios internacionales ha puesto el tema de la salud mental como protagonista, gracias a la última entrega del Joker. Un clásico de historietas y cine regresa con nuevas fuerzas para despertar el interés de muchos en las necesidades que tiene el ser humano y sobre todo, en la importancia de la salud mental.

Los personajes de esta película son intensamente trabajados, lo que genera sensibilidad en quien no conoce la psicopatología, que puede observar cómo puede crearse una condición mental y cómo la persona se adapta según sus circunstancias.

“Joker” ha resultado ser la película de análisis social más importante del año desde mi perspectiva profesional. El que conoce el significado del “elefante en la habitación” sabe que ello representa de modo metafórico un gran problema del que nadie quiere hablar. Nuestras vidas se caracterizan por la manera violenta en la que se ven las necesidades de otros y menospreciando las capacidades del desventajado. A estos, los que “creen que pueden más” los ven como payasos. El poderoso y económicamente aventajado es quien se beneficia. 

La salud mental es el reflejo de lo que somos, de cómo nos comportamos, de cómo juzgamos, de lo que somos capaces de dar y de cómo nos sentimos con todo ello. La carencia de salud mental del Joker no es meramente su diagnóstico, es la construcción social sobre quién él es, cómo fue tratado, cómo él lo pudo expresar y, desgraciadamente, cómo interpretó estas circunstancias. 

Salud mental es el resultado de lo vivido en conjunto con el diagnóstico. El diagnóstico no define resultados, sino cómo se ha trabajado por la persona, su familia y la sociedad. En un mundo donde las aseguradoras de planes médicos determinan cuánto cubrir de un medicamento sin ver la necesidad, donde los servicios preventivos no se consideran y la sociedad se burla de quien percibe como diferente, definitivamente la historia del Joker es más real de lo que quisiéramos aceptar. 

Permanecer silentes ante las desgracias y citar una y otra vez “esto no pasaba antes”, “con tantas leyes uno no puede disciplinar a sus hijos y por eso pasan estas cosas”, “esto va a cambiar con la pena de muerte”, entre otras más, es ser parte del problema.

Cuando pueda darse justicia a cada paciente de salud mental, cuando puedan fomentarse desde el hogar valores de respeto ante la diversidad y sensibilidad por quien debe ser considerado con equidad, estaremos construyendo una sociedad de paz. No se puede amar solo una parte de tu país para lograr un cambio. Los pacientes de salud mental son parte esencial del país y todos merecemos oportunidades, respeto y atención.

Es momento de actuar. Sé el cambio que quieres ver. Todos somos parte de la solución.

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