Osvaldo Carlo

Tribuna invitada

Por Osvaldo Carlo
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El juicio político que Trump podría enfrentar

Vuelven a soplar vientos de residenciamiento en la capital federal. Muchas voces en Washington D.C. claman que el presidente Donald Trump sea investigado y destituido de su puesto. Todo esto es consecuencia de una investigación que conduce el Negociado Federal de Investigaciones (FBI) sobre la interferencia de Rusia en las elecciones presidenciales de 2016.

Durante la pasada campaña electoral, las computadoras de la campaña de la demócrata Hillary Clinton fueron “hackeadas” por la inteligencia rusa y comprometedora información fue presuntamente entregada a “Wikileaks”. Esto se hizo con el propósito, según el pasado director del FBI, James Comey, de favorecer la candidatura de Donald Trump.

Mientras el FBI investigaba el espionaje ruso ocurrido en la campaña presidencial, salió a relucir que tres importantes figuras de la campaña de Donald Trump habían sostenido reuniones con funcionarios rusos. Uno de estos, Michael Flynn, nombrado asesor de seguridad nacional por el presidente Trump, tuvo que renunciar a su posición después de que se descubrió que mintió sobre sus contactos con los rusos. El abogado de Flynn indicó que este estaba dispuesto a testificar a cambio de inmunidad.

Se alega que Jared Kushner, yerno de Trump y quien estuvo involucrado tanto en la campaña como en el comité de transición, también tuvo contacto con los rusos. En el caso de Kushner, se alega que intentó establecer un canal confidencial de comunicaciones entre el comité de transición de Trump y Rusia, soslayando los canales oficiales.

Jeff Sessions, secretario de Justicia de Estados Unidos y colaborador de la campaña de Trump, tuvo que inhibirse de la investigación rusa cuando se descubrió que él también había sostenido comunicaciones con los rusos que no reveló durante sus vistas de confirmación.

La gota que colmó la copa fue el despido del director del FBI, Comey. Durante las vistas del Comité de Inteligencia del Senado, Comey testificó que Trump lo despidió cuando el primero se negó a suspender la investigación del exayudante presidencial Flynn. En una reunión privada, el presidente le manifestó a Comey su “esperanza” de que la investigación no continuase; algo que viniendo de Trump, Comey tomó como una directriz.

El despido de Comey y los eventos que lo precedieron, obligaron al subsecretario de Justicia federal a nombrar un fiscal especial independiente. El nombramiento recayó sobre Robert Mueller, un exdirector del FBI. La encomienda de Mueller es determinar si miembros de la campaña de Trump conspiraron con la inteligencia rusa con el propósito de influenciar al electorado en el proceso electoral. Además, Mueller habrá de investigar si existió obstrucción a la justicia en un intento por evitar que las autoridades lleguen al fondo de este evento de espionaje.

El presidente podría confrontar serios problemas si se establece que conocía sobre la participación de miembros de su campaña en el espionaje ruso. Igualmente estaría en problemas si de manera alguna intentó obstruir la investigación que conduce el FBI.          

¿Cómo es el proceso de recidenciamiento?

De encontrarse que el presidente violó la ley corresponde al Congreso (a los representantes electos), determinar si existe causa para iniciar el proceso de residenciamiento. Según el Artículo II de la Constitución de Estados Unidos, un solo representante puede someter el equivalente a cargos criminales. Estos son evaluados por un comité y luego presentados al pleno para votación. Se requiere solo una mayoría simple para que los artículos de residenciamiento (“los cargos”) sean aprobados y enviados al Senado.

En el Senado se celebraría un juicio presidido por el juez presidente del Tribunal Supremo federal. Los fiscales son nombrados por la Cámara de Representantes, cuerpo que sometió los cargos. El presidente tiene el derecho a estar representado por abogado, quien a su vez podrá contrainterrogar testigos y presentar prueba.

Luego de su deliberación, dos terceras partes de los senadores tienen que votar a favor del residenciamiento para que el mismo ocurra. El “veredicto” es enviado al secretario de Estado, quien lo registra, cesando así el presidente en sus funciones.

Solo dos presidentes, Andrew Johnson y Bill Clinton, se sometieron al proceso de residenciamiento. En ninguno de los dos casos se pudo alcanzar las dos terceras partes requeridas para el residenciamiento. Richard Nixon obvió el proceso de residenciamiento cuando renunció. Recibió un perdón presidencial.    

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