Abel Vale

Tribuna Invitada

Por Abel Vale
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El karso es agua y vida

El karso constituye casi una tercera parte del territorio de Puerto Rico y comúnmente se le llama el área de los mogotes y sumideros, aunque las formas kársticas son muchas más.

En la isla, el karso se encuentra mayormente en la región norte, desde Aguadilla hasta Loíza y en el sur en forma discontinua, desde Cabo Rojo hasta Ponce y en forma dispersa en la cordillera central. Su importancia se fundamenta en que sostiene gran cantidad de ecosistemas muy importantes para la diversidad ecológica de flora y fauna nativa y con gran cantidad de especies endémicas, muchas de estas en estado vulnerable o en peligro de extinción. El karso contiene muchos de los acuíferos de agua más productivos de la isla de los que dependen la población humana, la agricultura, el comercio y la industria. Estos sistemas ecológicos prestan servicios ecosistémicos vitales para la vida, sin los mismos la vida no es posible.

Aparte de los servicios vitales antes mencionados, el karso posee un paisaje de extraordinaria belleza fundamental para el disfrute de las presentes y futuras generaciones y para los visitantes.

Construir en el karso constituye un riesgo por los peligros de deslizamientos o cuando se alteran las escorrentías de las lluvias pues se propician hundimientos en unos lugares o inundaciones en otros. En últimas décadas la prensa ha reportado gran cantidad de estos casos en Bayamón, Corozal Manatí, Vega Baja, Ponce y otros municipios.

En reconocimiento de su importancia, la Legislatura, en 1999, de forma unánime aprobó la Ley 292, la cual fue firmada por el gobernador Pedro Rosselló y se conoce como Ley para la Protección de la Fisiografía Cársica. Al amparo de esta Ley y luego de doce años de su discusión en el Tribunal, surge el Plan y Reglamento del Área de Planificación del Carso, promulgado en el 2014, que a su vez se incorpora al Plan de Uso de Terrenos por la Junta de Planificación, en noviembre de 2015.

A pesar de que se promulgó una Ley del 1999 para su protección y conservación y se creó el Plan y Reglamento del Área de Planificación Especial del Carso, que se finalizó en 2014, se radicó en el 2015 una solicitud para que se enmendara el límite de la misma, por unas 15 cuerdas para establecer un centro comercial en Aguadilla. Dicha solicitud fue rechazada por el DRNA y la Junta de Planificación, por entender que las 15 cuerdas contenían los atributos por las cuales se habían incluido en la delimitación del 2014. En 2017 se somete otra vez la misma petición. Esta vez, por información publicada en El Nuevo Día, la solicitud recibió el aval del DRNA y ahora está en proceso de ser aprobado por la Junta de Planificación.

Contrario a los procesos que de desarrollaron para aprobar la Ley y el Reglamento de Protección al Karso, esta vez no se evidencia un proceso amplio de participación ciudadana, algo fundamental en un sistema democrático, particularmente cuando tienen que ver con nuestros más valiosos y vitales recursos, particularmente el agua que es vida.

Las leyes y los reglamentos, en el caso que nos ocupa, la de protección de los recursos vitales del karso, no deberían estar sujetas a variadas y contraindicadas interpretaciones. De hacerlo debe quedar absolutamente documentado y expuestos a la atención pública los hechos que de acuerdo con la investigación científica justifican esos cambios en dirección.

Confiamos y siempre estamos ávidos de colaborar en los procesos de revisión y análisis de asuntos relacionados con el karso, que como el agua es vida. Siempre hay espacio para reflexionar. ¡Esta es una oportunidad!

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