Luis Álvarez

Punto de vista

Por Luis Álvarez
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El Latin Grammy fue nuestro

La semana pasada, se celebró en Las Vegas la vigésima edición de los Latin Grammys, la más exitosa en términos de audiencia, visibilidad y “ratings”. Los que tuvimos la oportunidad de ver el espectáculo podemos dar testimonio de la magnanimidad del mismo y de la generosamente desproporcionada participación del talento de nuestra Isla.

Irrespectivo de nuestros gustos personales, los artistas puertorriqueños nos representaron con excelencia, cada uno en su género musical, combinando con distinto grado de magnitud y a su manera, armonía, melodía, ritmo y creatividad. Echando a un lado subjetividades personales, Puerto Rico tiene indiscutiblemente importantes líderes de categorías en las diversas variantes de la música latina.

Pero la Semana Grande de la música latina comenzó con otros importantes eventos organizados por la Academia Latina de la Grabación. Eventos que gozan de menos visibilidad que los Latin Grammys, pero a su vez confirman el serio compromiso de responsabilidad social y cultural que tiene la Academia con sus miembros y con la comunidad.

El martes, la Academia celebró la premiación de “Leading Ladies of Entertainment”, evento donde se reconoce la trayectoria de mujeres destacadas en el entretenimiento, bien sea en el componente artístico o gerencial. La ultima homenajeada de estas de cinco excepcionales mujeres fue Dayanara Torres. Dayanara recontó su impactante historia de la niña de Toa Alta que logra el sueño de su vida convirtiéndose en Miss Universo (1993), atravesando luego la adversidad en su vida personal y enfrentando una condición de salud la cual venció exitosamente.

Con su hermosa sonrisa y humilde nobleza, cautivó y emocionó a los presentes, confirmando que la adversidad no hace a las personas; la adversidad revela de qué estamos hechos. Puerto Rico tuvo la mejor representación dentro de un grupo de excepcionales mujeres en el primer evento oficial de la Gran Semana de los Latin Grammys. Y una vez más, Dayanara fue motivo de orgullo para nosotros.

El próximo evento oficial fue el martes en la noche, llamado “En La Mezcla”. Producido por el Círculo de Productores e Ingenieros de la Academia, “En La Mezcla” fue un conversatorio con el guatemalteco Manny Marroquín, uno de los ingenieros de grabación y productores mejor cotizados en Los Ángeles que ha y continúa colaborando con los artistas de mayor relevancia en la industria.

Este importante e íntimo evento, cuya audiencia se nutría de los mejores ingenieros de grabación y productores latinoamericanos, fue precedido, como es característico de la Academia, por una presentación musical. Nuevamente, el talento de nuestra isla dominó con exclusividad la noche, esta vez a cargo de Kany García con su grupo de músicos que, aunque no fueron presentados, es fácil concluir que eran puertorriqueños. Antes de terminar, Kany llamó a tarima a su invitado especial de la noche,Tommy Torres,y el nombre de Puerto Rico volvió a ser repetido y aplaudido. El martes fue de Puerto Rico.

En la noche del miércoles, se celebró la actividad de “Person of the Year”, este año, dedicado a Juanes. Robi Draco trató de llegar a su mesa saludando con genuino cariño y paciencia a sus fanáticos y muchos de sus amigos allí presentes. Su presentación tributo a Juanes fue sentida y emotiva, culminando con un afectuoso abrazo al homenajeado. Se volvió a escuchar “Puerto Rico” cuando presentaron a Juan Carlos Ozuna cuya participación encajó perfectamente en un programa cuidadosamente preparado para celebrar la carrera de Juan Esteban. Y en la segunda noche de esta gran semana, Puerto Rico volvió a sonar, fue reconocido, respetado y aplaudido.

Ya quedó claro que la presencia de artistas de la isla en los premios fue excepcional. Tanto los nominados y los ganadores puertorriqueños en la premier (premiación fuera del espectáculo televisado), como durante el programa televisado, confirman el talento musical natural que tenemos la fortuna de disfrutar en Puerto Rico. Se reafirma esta premisa con las actuaciones de los que se presentaron en el especial televisado, el más exitoso en 20 años de Latin Grammys.

Después de tres horas de energía, sorpresas y excelencia artística, nos retiramos a un “after party” organizado por la Academia para comentar y disipar la energía de la noche. Nos reunimos los miembros del consejo directivo con el staff y otros colaboradores e invitados para clausurar una semana intensa e histórica en el Club Hakkasan, del MGM.

En este evento de clausura, el entretenimiento era responsabilidad de otro nativo, Charlie Sepúlveda y “The Turnaround Band”. Charlie sí presentó a sus músicos, (respetuosa tradición más típica del jazz que del pop) entre los que se encontraban Norberto “Tiko” Ortiz, en sax tenor; Gabriel Rodríguez, en bajo; Giovanni Rodríguez, en piano; Francisco Alcalá, en batería; e, irónicamente, Nick Cossaboom, en congas. Y, así, Puerto Rico volvió a estar presente, esta vez para cerrar oficialmente la fiesta organizada por la Academia.

El talento de la isla reafirmó su casta en todos los momentos célebres de esta inolvidable semana. ¡Lo que pasa en Las Vegas ¡no se puede quedar en Las Vegas!

Es un privilegio poder contribuir con la Academia Latina de la Grabación, organización comprometida con la excelencia musical latina y con el desarrollo de la comunidad que crea música latina y la celebra en todas sus facetas.

Es un orgullo haber nacido en una isla donde el talento musical es parte de nuestra naturaleza, de nuestro ADN y vivir esta realidad en los eventos y escenarios más importantes de la industria.

Es una bendición poder aportar a la evolución del talento de nuestros jóvenes músicos y brindar oportunidades para su desarrollo y educación.

Celebremos el talento de los que quieren y pueden perseguir sus sueños y, en su trayectoria, paseanel nombre de Puerto Rico por el mundo con alegría y energía. Ellos evidencian lo que, como Pueblo, podemos lograr con empeño y dedicación en cualquier disciplina que nos corresponda. Esto hace País, aun en nuestro convulso presente.

Apoyemos el talento de los que quieren pero no pueden porque no tienen los recursos para potenciar su innato talento. Como responsables de la protección de este patrimonio artístico es nuestra obligación colectiva habilitarlos. Ellos serán los que asumirán la tarea de darle continuidad a este importante legado artístico. Esto hace País, aportando ilusión y esperanza a nuestro complicado futuro.

Hagamos lo que nos toca hacer; y hagámoslo bien y pronto porque tenemos más futuro que pasado.


El autor es miembro del Consejo Directivo de la Academia Latina de Grabación (LARAS, en inglés) y presidente de Make Music Happen.


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