Amarilis Ramos Rivera

Tribuna Invitada

Por Amarilis Ramos Rivera
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El mejor regalo no se compra

El periodo navideño provee expectativas sociales con relación al bienestar. Se ha creado una especie de ilusión irreal, auspiciado muchas veces por la publicidad, el cine y la televisión que presentan la época festiva con abundancia económica, relaciones de pareja idealizadas y muchas situaciones especiales y extraordinarias. 

Sin embargo, en la vida real ocurre un incremento en la inestabilidad emocional relacionada a la depresión, la ansiedad y el estrés. Esto puede ir relacionado a varios factores que coinciden entre ellos como lo son: las expectativas de que la felicidad es una composición familiar "típica" establecida por la sociedad, el relacionar no tener una pareja o hijos con el ideal de la celebración, los gastos económicos que afectan el presupuesto del hogar, las dietas eternas que son alteradas en esta época y proyección de una felicidad irreal ante personas que nos rodean (sobretodo en las redes sociales).

Además de enfrentar todas estas situaciones características de la Navidad, no podemos obviar que el impacto de María en la isla ha aumentado la tasa de desempleo, aún carecemos de servicios esenciales como energía eléctrica, hemos sufrido la mudanza de familiares fuera de la isla y otros se han visto forzados a reubicar su residencia por pérdida del hogar. Lo que redunda en un aumento de los síntomas que desestabilizan la parte emocional de la población y como resultado, aumenta la búsqueda de servicios de salud mental.

Desde un panorama más amplio, las situaciones presentadas podrían tener su aspecto positivo porque en este periodo navideño se reconoce la necesidad de ayuda y de no manejar las situaciones solo, lo que promueve la prevención de suicidio. No estamos exentos de que suceda, pero el aumento en la búsqueda de estos servicios crea la visibilización de la salud mental como parte integral del ser humano como hace falta.

Pero, ¿qué podemos hacer para que la temporada navideña sea buena para todos?

Primero, debemos olvidarnos de la opinión de otros ante nuestra situación, recuerda que cuando haces lo correcto la sensación de bienestar se refleja en todo nuestro cuerpo.

Celebra las fiestas solo si así lo deseas, no te sientas forzado en hacer algo que no desees y peor aun no puedas

No realices gastos innecesarios, es momento de considerar las opciones que tenemos al alcance; la creación, el reciclaje, las cosas que puedes hacer tu mismo.

Regala una llamada y una visita inesperada a alguien que aprecias y que no sueles llamar con frecuencia.

Haz una carta a manuscrito y envíala por correo tradicional, la sensación de una carta por correo electrónico está bien lejos de lo que se siente al recibirla a la mano. Se responsable de dibujar sonrisa en los rostros de las personas que amas.

Si estás listo para celebrar la Navidad, prepara tu fiesta con tus amigos y familiares usando los métodos tradicionales que no requieren de energía eléctrica: el fogón, la varita, fogata, instrumentos musicales caseros o coordina actividades físicas.

Permítete la oportunidad de pasar este tiempo lo mejor que puedas, haz tu parte, mantente cerca de personas que te suman bienestar, aléjate de quien no te provee eso. Si por alguna razón necesitas ayuda para lograrlo, no dudes en contactar a un profesional. La felicidad es un sentimiento que nos pertenece a todos. ¡Felicidades!

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