José Cruz López

Desde mi perspectiva

Por José Cruz López
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El metabolismo: regulador de la energía corporal

Nuestro cuerpo necesita energía para cada proceso y función del organismo, ya sea dormir, crecer, caminar y pensar. El metabolismo es un conjunto de reacciones químicas que tiene lugar en las células del cuerpo y convierte los alimentos en energía. Dicha energía será nuestro combustible necesario para llevar a cabo las responsabilidades y actividades de cada día. 

El metabolismo se compone de dos tipos de procesos:

Anabolismo: consiste en la fabricación de tejidos corporales y reservas de energía.

Catabolismo: responsable de la descomposición de tejidos y reservas de energía para utilizarla como energía.

Conocer tu metabolismo y cómo trabaja te ayudaría a mantenerte saludable y prevenir afecciones de salud, sobrepeso, entre otros. 

Cada persona y cada biotipo es diferente; los sistemas no reaccionan de la misma manera. Una persona activa físicamente con un plan específico tendrá un metabolismo más estable y saludable que una persona sedentaria, al igual que una persona con una alimentación balanceada y saludable que trabaja a favor de su metabolismo. 

La energía que se produce mediante el proceso metabólico se utiliza en diferentes funciones vitales como:

• Respiración 

• Digestión  

• Eliminación de desechos a través de riñones y del intestino

• Circulación

• Temperatura corporal  

El metabolismo condiciona también el gasto energético. Algunas personas presentan dificultad para perder peso. Será fundamental un plan físico específico al igual que un plan nutricional adecuado a cada persona. 

Metabolismo lento – Sintomatología

• Cansancio y fatiga 

• Estreñimiento 

• Dificultad para levantarse en la mañana 

• Digestiones lentas y pesadas 

• Reacción lenta a estímulos 

• Aumento de peso 

Metabolismo rápido – Sintomatología

• Apetito constante

• Exceso de energía

• Dificultad para conciliar el sueño

• Dificultad para ganar peso 

• Tendencia a la ansiedad 

• Absorción inestable de los nutrientes

Metabolismo estable y saludable (ideal)

• Consistencia en un peso ideal según edad

• La persona duerme sin problemas (facilidad) 

• Tiene control de su hábito alimenticio  

• Tiene suministro de energía necesaria

• Realiza actividad física de manera habitual

La energía que un alimento provee al cuerpo se mide en calorías. Cuando consumes más calorías de las que necesita tu cuerpo, estas se acumulan como grasa. Al consumir alimentos las enzimas del sistema digestivo descomponen las proteínas en aminoácidos, los carbohidratos en azúcares simples (la glucosa) y las grasas en ácidos grasos. Estos compuestos son absorbidos por la sangre, la cual los distribuye a las células. El sistema humano es todo un andamiaje capaz de realizar sus funciones a la perfección.

Es fundamental conocer la base de alimentos más conveniente de acuerdo con el diagnóstico o sintomatología de la persona.

Para cada patología lo ideal y conveniente será acudir a un nutricionista, así como contar con un endocrinólogo. Las personas con metabolismo lento tienen tendencia a ganar peso. Suelen preferir los dulces y las harinas. Las personas con el metabolismo rápido suelen preferir alimentos ricos en grasa y proteínas. Tienen preferencia por lo salado. 

La actividad física provoca variación en el metabolismo que favorece nuestro sistema y ayuda en la prevención de afecciones. Incorporar a tu vida una rutina diaria de actividad física específica, según tu necesidad, induce cambios fisiológicos y metabólicos muy positivos. Va más allá del hecho de quemar calorías, reducir grasa y mantener masa muscular apropiada. La actividad física provoca una modificación de la composición del cuerpo y del funcionamiento del metabolismo.  

Cabe destacar un beneficio absoluto de la actividad física consistente: mejora la relación de la persona con la comida, reduciendo el apetito a lo necesario, a la vez que favorece la adopción de hábitos saludables de alimentación. 

El ejercicio, a su vez, aumenta la secreción de HDL (colesterol bueno) y así reduce la tasa de colesterol en la sangre. Además provoca un descanso en los niveles de los triglicéridos. También disminuye la producción de insulina, favorece la asimilación de nutrientes y su llegada a las células de los diversos tejidos y reduce la acumulación y captación de grasa.

El autor es fisiólogo del ejercicio y posee un centro de desarrollo y capacitación. Puede ser contactado al correo electrónico: [email protected])

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