Alberto M. López Venegas

Punto de Vista

Por Alberto M. López Venegas
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El mito de los sismos pequeños

Hay una creencia popular generalizada de que mientras ocurran terremotos pequeños tenemos una buena señal porque eso hace que no venga uno grande.  Sin embargo, sepa que este concepto es erróneo.  Se trata de un mito y usted me va a ayudar a tratar de eliminarlo pues al terminar de leer sabrá la razón del porqué no se deben de seguir divulgando aseveraciones falsas que crean confusión y desinformación en la población.  

Las fallas geológicas son fracturas en la corteza terrestre donde ha ocurrido un desplazamiento apreciable.  Es el lugar donde rozan dos bloques con sentido de movimiento independiente.  Para los geólogos, la falla es un plano de intersección entre esos dos bloques.  El movimiento relativo entre los bloques proporciona el tipo de falla.  Las hay de desplazamiento horizontal o vertical, pero en el mundo real, las fallas en su mayoría son oblicuas, refiriéndose a una combinación de ambos.  

Mientras haya movimiento tectónico, la corteza almacenará energía elástica, y es en las fallas donde se liberará toda esa energía.  Por lo tanto, el movimiento en la falla es cíclico, bautizado por el distinguido geofísico norteamericano Harry F. Reid como la Teoría del Rebote Elástico, tesis que desarrolló luego de haber liderado la Comisión de Investigación del Terremoto de 1906, en San Francisco.  La Teoría del Rebote Elástico dice que las rocas almacenan energía elástica.  Mientras la fricción en el contacto de la falla no sea superada por el esfuerzo de esa energía potencial acumulado por cientos o miles de años, no pasará nada.  Pero cuando el esfuerzo sobrepase la fricción, entonces habrá movimiento en la falla y esa energía se liberará en forma de ondas sísmicas.

La energía almacenada es proporcional al tamaño de la falla que está atorada.  El que ocurran numerosos eventos pequeños no significa que la falla no sea capaz de generar un evento mayor.  La razón es simple, y es que, con cada paso ascendente en la escala de magnitudes, hay un incremento de 32 veces en la energía liberada y 10 veces en la amplitud de la onda.  Es decir, un evento de magnitud 4 es 32 veces mayor a uno de magnitud 3.  Por lo tanto, haciendo la matemática sencilla se podría decir, que un evento magnitud 7 libera 1,048,576 veces la cantidad de energía que ese de magnitud 3.  Entonces, ¿es posible que muchos eventos de magnitud 2 y 3 que ocurren a diario en Puerto Rico mantengan el movimiento en la falla sin que genere uno de mayor magnitud?  Imposible, se necesitarían demasiados eventos - más de los que se observan.    La realidad es que hay fallas que muestran sismicidad diaria e igual generan eventos grandes.  De la misma forma, hay lugares con el mismo comportamiento de eventos pequeños que nunca han hecho ruptura de un evento grande...al menos desde la corta perspectiva instrumental que tenemos.  ¿Qué son 120 añosde monitoreo instrumental sísmico comparado con miles y millones de años de existencia de las fallas?  El día menos pensado llegará.  Bueno, lamentablemente ya llegó. Lea también la columna de la sismóloga Christa Von Hillerbrandt.

El autor es catedrático del Departamento de Geología de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez y labora en la Red Sísmica de Puerto Rico.

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