Jaime Espinal

Tribuna Invitada

Por Jaime Espinal
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El momento más bello de la vida

Estar en el nacimiento de mi hija es la experiencia más bonita que me ha podido pasar. Todos siempre te dicen de lo especial de ese momento, pero mientras me preparaba para ese momento hasta dudé de que fuera “taaaaan” especial como decía la gente, pero me equivoqué.

Tener un bebe planificado, a una edad madura, en unas circunstancias de vida organizada, es una bendición que todos podemos planificar y tener.

Cuando obtuve la medalla de plata en las olimpiadas de Londres, pensé que ese era el momento más feliz de mi vida entera. Luego vino el momento en el que caminé el estadio olímpico en Brasil con la bandera de Puerto Rico y toda la delegación detrás y me convertí en el capitán de la delegación que obtuvo la primera medalla de oro para nuestro País en una olimpiada, Superando la emoción de ser medallista olímpico. Pensé que nada podría compararse con ese momento. Puerto Rico me había dado el honor de haberme permitido llevar la bandera, aun sabiendo que nací en otro país. No se pueden imaginar con el amor, el respeto y la pasión con la cual camine ese día en ese estadio. Todavía puedo cerrar los ojos y vivir ese momento de mi vida, sentir la vibra de mis compañeros y de los miles de fanáticos en el estadio. ¿Qué podría ser más grande que eso? Estar en el parto de tu hijo.

A lo largo de nuestras vidas, muchas personas tratan de asustarte diciendo que ese momento es sangriento, que te puedes marear, que no estás preparado para ver eso y muchas otras cosas. A todos los padres les pido, con todo el amor y respeto que me tienen, “sean parte del parto de su pareja”.  Visualícelo, háblelo, planifíquelo, prepárese mentalmente para lo que van a pasar ambos y les aseguro que vivirán el momento más bello de su vida.

Es impresionante todo el amor que se siente en ese momento, mezclándose con la tensión y el suspenso de que todo salga bien, culminado con una nalgada del doctor a la criatura. El toque abre el paso a todo ese éxtasis que se siente.  Las lágrimas no pueden evitarse y te pones muy nervioso porque no sabes ni cómo reaccionar. Recuerdo las enfermeras y el doctor aplaudiendo mientras te felicitan y te piden que cortes el cordón umbilical… Ahora solo, redactando sobre este momento, se me paran los pelos. Es una gran emoción.

 Padres y futuros padres, no se dejen intimidar. Sean parte de ese momento tan especial que solo pasa una vez en la vida de cada hijo. ¡Qué viva el amor!

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