Ruth Nina Estrella

Punto de Vista

Por Ruth Nina Estrella
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El mundo social del COVID-19

Después de cuatro semanas en aislamiento social ante la amenaza de poder ser contagiados por una enfermedad para la cual no existe una cura hoy día, y que puede provocar la muerte, debemos comenzar a examinar este momento socio histórico. Así que vivir en los tiempos del COVID-19 nos hace enfrentar nuevas experiencias, nuevas prácticas y vivencias que están transformando nuestro mundo social.

En primera instancia uno de los elementos que aflora en esta situación es el miedo, una reacción normal al temor de ser infectado, que se enlaza por el temor a lo desconocido. Ocurre porque, por primera vez, el país enfrenta un fenómeno de tal magnitud. Aunque hemos pasado por la experiencia de un huracán categoría 4, y luego los temblores a principios de año. Cada una de estas eventualidades han tenido sus características propias, al igual que esta pandemia. Y en cada una de ellas las personas han reaccionado de diferentes formas.

Por otra parte, este miedo que se reproduce diariamente se nutre de la poca exposición educativa que tienen las personas sobre la enfermedad del COVID-19 para poder enfrentar esta crisis de salud. Pero, en términos educativos lo que ha tenido mayor efectividad son las estrategias de autocuidado que debemos asumir al interactuar en espacios públicos y privados. Según las indicaciones principales de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) figuran: 1) cubrirse la boca y la nariz mediante una mascarilla, 2) quedarse en casa, 3) utilizar guantes, 4) mantener una distancia física de hasta aproximadamente de 6 pies, 5) lavarse las manos constantemente, 6) evitar contacto con personas fuera del núcleo familiar y 7) limpiar y desinfectar diariamente su entorno.

Cada una de estas pautas conllevan cambios en las formas de interrelacionarnos. Por ejemplo, el distanciamiento social, un referente para limitar el contacto físico entre las personas. Un elemento que resulta altamente significativo para la cultura puertorriqueña, en donde el saludo es una acción conductual que se expresa mediante el intercambio afectivo del contacto de mano, un beso o un abrazo. Cabe preguntarnos cuando superemos la crisis qué impacto habrán tenido estas medidas en el diario vivir de las personas. Se puede decir que ciertamente no seremos los mismos, pero que tan diferentes seremos.

Este miedo a contagiarnos nos hace conformarnos con estas nuevas realidades. Pero es necesario tener presente que en la medida en que se prolongue este aislamiento social, este escenario puede tener diversas consecuencias psicosociales. Como también, puede contribuir al aumento de los niveles de violencia en poblaciones vulnerables: mujer, adultos mayores y los menores de edad. Por lo que, se recomienda desarrollar iniciativas para poder minimizar el impacto psicológico de esta cuarentena.

Por otra parte, el miedo es vinculado al aislamiento social. El sentido de la soledad sea físico o psicológico agobia a las personas. Sobre todo cuando las personas ven como se desvanecen sus rutinas, su funcionamiento en el diario vivir y la relación con las amistades o familiares. Por ejemplo, tener acceso al supermercado utilizando una aplicación en el internet, puede provocar el desarrollo de un sentido de desprotección, fragilidad e incertidumbre. 

Aunque el mundo parece que está al revés, recuerde que existe un colectivo de científicos trabajando arduamente para resolver la crisis. Siempre hay un mañana, y esta experiencia nos dejara grandes enseñanzas. De manera que aproveche el momento para hacer algo positivo, por lo que se recomienda:

-Educarse sobre el coronavirus Covid-19: buscar información oficial y de calidad como la del portal de CDC 

-Hablar de los sentimientos y emociones que le provoca esta experiencia 

-Compartir en su entorno este sentir, así como sobre la reorganización de sus vidas.

-Mantener la comunicación con sus redes de apoyo entre familiares y amistades

-Ante la incertidumbre enfocarse en alguna meta de corto plazo

-Cuidar los estados de ánimos. Si es necesario buscar ayuda de profesionales de la salud

-Mantener el sentido del humor 

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