José “Conny” Varela

Punto de vista

Por José “Conny” Varela
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El nuevo código electoral es un asalto a la democracia

Desde que se radicó el Proyecto del Código Electoral, no ha estado exento de controversias. En la única vista pública celebrada en junio pasado, la abrumadora mayoría de los deponentes la objetaron. Fueron múltiples los cuestionamientos y señalamientos válidos realizados, no solo por los partidos políticos de oposición, sino también por expertos en el derecho electoral e inclusive por la Oficina del Contralor Electoral de esta administración.  

Según redactada, la medida es un asalto a mano armada contra de uno de los actos más sagrados de los puertorriqueños: el derecho al voto. 

Primeramente, se presenta una nueva definición de “partido de mayoría”. Ahora, el partido de mayoría no será el que más votos obtiene en la elección general, sino el que más votos íntegros acumule. Evidentemente, esto carga el juego a favor del actual partido en el gobierno. Recordemos que desde las elecciones generales de 1992 el PNP es el partido con más votos íntegros obtenidos.

Segundo, el Comisionado Electoral del “partido de mayoría” nominaría al presidente y el presidente alterno de la Comisión Estatal de Elecciones. Peor aún, de haber un tranque entre los comisionados por dicho nombramiento y si la Legislatura no confirma al nominado por el gobernador, los jueces del Tribunal Supremo asumirían esa responsabilidad. Esto elimina el principio del consenso y balance entre los partidos debidamente reconocidos.  

Tercero, se pretende imponer a partir del año 2024, una “elección simbólica” por el presidente y vicepresidente de Estados Unidos, a costa de fondos del gobierno de Puerto Rico que ni siquiera se sabe exactamente cuánto y de dónde saldrán.  Esto pudiera ser inconstitucional, pues en Puerto Rico no existe tal cosa como el voto directo por el presidente.  

Cuarto, se elimina la Junta Examinadora de Anuncios y se le impondría esa responsabilidad al Contralor Electoral, con una asignación de solamente $250,000.  

Quinto, se propone el voto por Internet a partir de las elecciones del 2024. Ello acarrea dos grandes peligros: uno es el doble voto. Y dos, se perdería la confidencialidad e integridad del proceso cuando permitimos que otro ciudadano tenga acceso al voto emitido por alguien sin destreza o facilidad de votar por Internet. Recientemente, en el Congreso de Estados Unidos varios legisladores propusieron volver al sistema de papeletas, a raíz de un informe del Comité de Inteligencia del Senado federal, el cual concluye que el voto por Internet es vulnerable al fraude.

Este es el Código Electoral que impone nuevos mecanismos de votación electrónicos sin tener la certeza de dónde provendrán los recursos para subvencionarlos. ¿O acaso se nos olvida que todavía no se les ha podido dar mantenimiento a las máquinas de escrutinio electrónico que se utilizaron en la pasada elección y cuya inversión fue $30 millones?

Por tal razón, la gobernadora debe vetar esta medida y promover, a su vez, una reforma electoral que provenga del dialogo, el consenso y el análisis mesurado.


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