Álex López Pérez

Tribuna Invitada

Por Álex López Pérez
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El Nuevo Ogro

En uno de sus ensayos más preclaros y conocidos, y hasta cierto modo profético, el escritor e intelectual mexicano Octavio Paz caracterizó el papel del Estado en las sociedades de liberales como el de un ogro filantrópico.

Esta categorización describía el omnipresente papel del Estado en la vida moderna. Una enorme criatura en su tamaño y en su peso específico de una fuerza inimaginable, interventor en todos los aspectos de la vida, no solo como regulador sino como participante activo y directo en toda la actividad, y como actor necesario para la corrección de ciertas inequidades sociales y abusos del libre mercado.

Sin embargo, la esencia filantrópica se ha trastornado en un intento de supervivencia divorciado de las razones mismas de la existencia del Estado moderno. Las dimensiones colosales del aparato burocrático promueven una inhibición y frustración de las iniciativas individuales con el consolidado riesgo a las libertades fundamentales. El pantagruélico apetito por los presupuestos de ese ogro y su adicción a los impuestos hace que el dólar, ya difícil de encontrar, impida la natural búsqueda de la felicidad para obligarnos a enfrascarnos en la lucha por la subsistencia.

La imagen de este fenómeno se asemeja más a la obra del pintor español Francisco Goya, Saturno devorando a sus hijos, que a la del titán benefactor y todopoderoso.

Para comenzar el cambio, es necesario repensar nuestra cultura con respecto a nosotros y al modelo de Estado que hemos institucionalizado hasta ahora. Nos quejamos de todo lo que hace el Estado, pero el Estado tiene que hacerlo todo. Deseamos que los individuos crezcan y florezcan, sin embargo el Estado interviene de manera primaria y no subsidiaria como corresponde en justicia. Tenemos un Estado hipertrofiado que como todo organismo hipertrofiado se lesiona al menor esfuerzo. Un Estado hipertrofiado que deja raquítico y escuálido al tercer sector. Un Estado con un peso enorme, pero incapaz de responder y conservar la paz de los buenos puertorriqueños de Monte Hatillo y Berwind, y que solo la respuesta mediática a la presión noticiosa, lo activa. Y cuando se activa lo hace de manera desproporcionada y masiva, criminalizando y estigmatizando a sectores más necesitados del amparo y seguridad.

El catedrático en Derecho en los Estados Unidos, Cass Sunstein, sentenció no hace mucho que el futuro del gobierno era ser sencillamente más simple. Habrá que ver si nuestro sistema adquiriría el rostro humano que aspiramos o continuará siendo sencillamente un nuevo ogro.

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