Jesús Manuel Ortiz

Tribuna Invitada

Por Jesús Manuel Ortiz
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El partido de Muñoz Marín

Cada 18 de febrero recordamos a uno de los próceres de más impacto en Puerto Rico; se trata del fundador del Partido Popular Democrático (PPD) y gobernador por 16 años, don Luis Muñoz Marín.

A mi juicio este es un año en el que esta celebración cobra más importancia, dada la situación que atraviesa el País.

Es este momento histórico el que hace tan trascendental para todos los que militamos en el PPD, autoevaluar nuestro desempeño como institución y como militantes de ella; y reenfocar la mira para cumplir con nuestro deber con Puerto Rico.

Los últimos años han sido duros para el PPD y para un país que necesita de instituciones fuertes, solidarias, enfocadas y claras en su proceder.

Lamentablemente el partido de Muñoz Marín no ha sido ninguna de esas en tiempos recientes. Ha dominado en su liderato, y a veces en su estructura, el ánimo de protagonismo y de colocar en el más alto sitial agendas personales antes que las del propio partido sin importar el costo.

Hemos sido sede de constantes contiendas internas que no dejaron espacio para el trabajo en equipo ni para adelantar las causas de este país como sólo el PPD ha sabido hacerlo desde el 1938. No ha existido espíritu de colaboración, ni de solidaridad o empatía para impulsar una agenda de país que tenga como norte, como fue desde nuestra fundación, mejorar la vida de este pueblo. La palabra que menos presencia ha tenido en nuestro partido es; solidaridad.

El Partido Popular ha producido grandes líderes que han trabajado duro por este pueblo, y a la hora de la verdad los hemos dejado solos. No hemos sido capaces de explicar ni defender la obra de nuestras administraciones, ni de cortar el paso a los que se dedican a invisibilizar la obra del Partido Popular.

En materia de estatus ni se diga. Aunque nuestra condición de partido de centro hace posible y positiva la convivencia de personas de distintas vertientes, no es lo mismo discrepar en cuanto a la dirección que debe tomar el Estado Libre Asociado, que ayudar a destruir, desprestigiar y mancillar el vehículo político que abrió la puerta al desarrollo que ha vivido Puerto Rico desde el 1952.

El ELA no es perfecto; de hecho, tiene muchísimo trabajo por delante para serlo; pero sin duda es el responsable de que nuestra gente tenga las oportunidades educativas y de vida que tiene y que generaciones hayan salido de los arrabales para optar por una vida mejor. Eso no es poca cosa, y nos toca a nosotros recordarlo y defenderlo.

Los populares tenemos que entender que somos el único partido en Puerto Rico que ha logrado un cambio significativo en la vida de este pueblo. Somos el partido que combatió el analfabetismo, dio paso al salario mínimo, a la Ley de los 500 acres, que permitió las fincas familiares y acabo el latifundio, el que hizo posible la reforma de la UPR de 1966 que le otorgó autonomía fiscal y administrativa, que creó la ley de autonomía olímpica, creador de la ley de municipios autónomos, de la Ley de comunidades especiales, del plan de uso de terrenos, de la ley de DACO para proteger al consumidor, de la Junta de Planificación, del DRNA, de la Autoridad de Energía Eléctrica y por supuesto de nuestra Constitución, entre muchas otras obras sociales y de infraestructura que han construido el Puerto Rico de hoy.

En unos días se desatará en Puerto Rico un ambiente de incertidumbre y dificultades económicas como generaciones no han vivido, producto del inicio del camino para enfrentar la crisis fiscal.

Es este el momento en que el Partido Popular tiene que volver a ser aquel partido que vela por el colectivo antes que por la aspiración personal, que lucha junto al jíbaro contra la explotación externa, que no se deja detener por mentiras, el de la conciencia incomparable, de la frente en alto en la lucha por los derechos de todos.

Es ahora cuando tenemos más que nunca antes que afincarnos en un frente fuerte para representar una vez más esperanza para este pueblo. 

En unos días, el próximo 26 de febrero, escogeremos en Barceloneta a nuestro próximo presidente. En ocasión de eso quiero recordar las palabras de Muñoz Marín el 12 de septiembre de 1944. Decía el prócer sobre la creación de “grupos” dentro del Partido Popular: “Yo creo en el interés en ocupar candidaturas, en realizar ambiciones, en hacer carreras políticas honorables, aunque no tiene muy hondo interés para el pueblo, tiene legitimidad. Pero creo, con toda la fuerza de mi espíritu, que el interés desproporcionado y excesivo en cualquiera de esas cosas- o en todas ellas juntas- ha conducido y conduce inevitablemente a esa formación de grupos en contienda que ya le ha causado los más tremendos daños al Partido Popular. Ha sido este exceso, esta desproporción, la importancia que algunos le han dado a asuntos de candidaturas y ambiciones, lo que ha creado, desde los comicios de 1940, una situación de grupos que no hay un sólo buen popular en toda la Isla que no quiere ver terminada, ¡pronto! ¡Mejor, enseguida!”. 

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