Orlando Parga

Punto de vista

Por Orlando Parga
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El pasaje de ida a la estadidad

La sátira mordaz siempre es sabroso condimento del prolongado debate sobre el coloniaje puertorriqueño.  Desde tiempos de Barbosa, burlarse de los estadistas es hábito opositor y, creado el concepto mediático de la “guagua aérea”, surgió la recomendación irónica de que la estadidad se conseguía más fácilmente comprando un pasaje de ida hacia cualquiera de los 50 estados de la Unión.  

La estadística dice que la broma se cogió en serio.  Esta semana el Departamento de Educación Pública revela en este diario que en su presente curso escolar tiene a bordo 292,518 estudiantes, que significa una reducción de 14,764 estudiantes con respecto al año pasado y un adiós profundo a los tiempos cuando la matrícula fue de 500,000 estudiantes.  A esto únase el Censo federal que informa sobre 5.4 millones ciudadanos de origen puertorriqueño en los 50 estados, versus 3.2 millones que acá quedamos en la colonia-territorio insular.  Tan en serio ha sido tomado el irónico consejo que muchos que se burlaron, luego se vieron en los terminales aéreos con pasaje de ida hacia la estadidad.

Este desplazamiento boricua a estados continentales es navaja de dos filos.  Nos da y nos quita.  Da mayor poder e influencia según aumenta la participación puertorriqueña en la actividad política y económica nacional; y tiene consecuencia dramática del poder que hoy tiene el voto boricua en el estado de Florida.  Contrario al pasado siglo, el boricua no llega para acantonarse en guetos de ciudades al noreste continental en los que ni siquiera tiene que hablar inglés para convivir y trabajar.  A los estados de Texas, Georgia, Carolina del Norte o Sur y Florida, el boricua llega en ánimo de superación; trabaja en dos empleos, monta un negocio, se integra socialmente y entabla alianzas para hacerse espacio en la comunidad.  Lo que nos quita la escapada al norte es la vitalidad que necesitamos para reivindicar la desigualdad económica colonial… ¡Para justamente acabar la inequidad que obliga a irse!

Si bien alegra el progreso de los nuestros en la estadidad y enorgullece lo que allá aportan a la cultura, economía y política de su estado adoptivo, el vacío poblacional plantea el reto de reforzar la lucha para traer acá lo que hay allá… y que cuando nuestros hijos compren pasaje, sea de ida y vuelta.

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