Isamari Castrodad

Punto de Vista

Por Isamari Castrodad
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El Paso: la cara opuesta al odio

Una matanza reciente en El Paso, Texas. Un viudo sin más familia que su difunta esposa, víctima del atentado fatal. El temor de un funeral en solitario. La pena aguda de perder trágicamente al amor de tu vida. Un mensaje en la página de Facebook de la funeraria que invita al público a acompañar al deudo. El poder incontenible de las redes sociales; una respuesta masiva, filas, mensajes, flores, palabras de aliento, abrazos solidarios. Esa es la historia de Antonio Basco, un trabajador humilde que pensó que enterraría a su mujer solo, sin embargo, se equivocó. Extraños de todas partes acudieron al llamado movidos por un ánimo solidario. 

Durante el funeral miles de personas mostraron sus respetos a un hombre que simboliza el dolor de la pérdida, la soledad, el desasosiego y la impotencia de vivir en una sociedad enferma. La foto de Basco frente al féretro es la personificación del poema del maestro Sabines “estoy arruinado de mis huesos, todo es pesadumbre”. 

De repente, un suceso extraordinario. Una historia sintetiza otras mil historias. El sufrimiento de uno se convierte, tal vez por ósmosis, en el sufrimiento de otro y de otro y de tantos más. Entonces el duelo individual se convierte en un duelo colectivo y pesa menos

El tiroteo fue atroz, la cara del odio en su manifestación más perversa. Pero el reverso, la cara opuesta al odio, es conmovedora como lo demostró ese homenaje.  

Solo el amor, como sentimiento supremo, puede combatirlo. El gesto de presencia física y, sobre todo, de solidaridad emocional, no elimina el dolor, pero, como nos ilumina la canción inmortal de Guillermo Venegas Lloveras, Génesis, nos muestra que el amor es la única esperanza que nos queda para volver a empezar.

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