Raymond Pérez

Tinta Boricua

Por Raymond Pérez
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El perfume bueno viene en frasco pequeño

El pasado viernes 17 de agosto tuve la oportunidad de verlo en acción desde muy cerca. Desde que salió a defender el tercer saco por parte de Cleveland aquella tarde en el Progressive Field, hogar de los Indios, no le perdí ni ‘pie ni pisá’. Camina con cierto desdén, como queriendo flotar, sin talonear, con un ‘tumbao’ particular…

José Ramírez lleva dos temporadas que me llaman la atención. Es un tipo de pelotero de esos de poca estatura, mide de 5’9”, pero con poder descomunal.

Pues bien, Ramírez, tercero en el orden al bate aquella tarde, pegó una línea en su primer turno, con hombre en primera, que se llevó la cerca por el lado derecho del estadio… en la mismísima primera entrada.

Fue su jonrón número 37 de esta temporada. Y trotó las bases tranquilito, pero con caché, bajo el aplauso del soberano, que lo reconoce como una de sus grandes estrellas, y siguió con su trote, como sabiéndose un pelotero millonario, un all star de la Liga Americana.

Para nadie en las Mayores es sorpresa lo que está haciendo este pelotero de 25 años, que apunta a tener una gran carrera. En la temporada del 2017 fue líder en extrabases de la Americana con 56, pegó 29 jonrones, impulsó 83 carreras, anotó 107, se estafó 17 bases, dio seis triples, se ponchó 69 veces y terminó con promedio de .318 en 152 partidos, con 186 hits en 585 turnos oficiales al bate.

Para resumir mejor su temporada… hasta recibió votos para el MVP de la liga.

En el 2018 ha mejorado algunos de esos números: lleva 37 jonrones, con 28 bases robas, 91 impulsadas, 88 anotadas, tres triples y 137 hits en 128 juegos. Su promedio es de .290 en 472 turnos al bate... y todavía a los Indios le quedan 33 partidos por jugar de la temporada regular.

Ramírez, quien batea a las dos manos, busca entrar al círculo de jugadores que han bateado mínimo 30 jonrones con 30 bases robadas.

Pero, su mejor paso, sería lograr entrar a un círculo todavía más exclusivo. El de los jugadores que con un mínimo de estatura de 5’9” han conectado al menos 40 jonrones en una temporada. Solo tres lo han hecho: Hack Wilson, de 5’6”, pegó 56 jonrones a los 30 años de edad en 1930 para los Cachorros de Chicago. Roy Campanella, de 5’9”, bateó 41 para Brooklyn, en 1953, a los 30 años de edad. Mel Ott, de 5’9”, conectó 42 en 1929, a los 20 años de edad, para los Gigantes de Nueva York.

Vemos, pues, que Ramírez, que tiene un contrato con los Indios hasta el 2021 por $26 millones, bien puede decir con mucho orgullo una frase un tanto trillada, pero que no deja de ser una gran verdad: el perfume bueno viene en frasco pequeño.

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