Matt Rodrigue

Punto de Vista

Por Matt Rodrigue
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El plan de reducción de deuda correcto

La salida de Puerto Rico de la quiebra está finalmente a la vista, ahora que se ha presentado un plan de ajuste enmendado para reestructurar $35 mil millones en deuda del gobierno central.

En lugar de enfrentarse a una incertidumbre económica prolongada y a litigios costosos, la isla está bien posicionada para salir de la quiebra en cuestión de meses en lugar de años. Este es un desarrollo alrededor de cual los puertorriqueños, los oficiales electos y los bonistas grandes y pequeños podrían unirse.

El acuerdo alcanzado entre la Junta de Supervisión y Administración Fiscal y los tenedores de casi el 60% de los bonos de obligación general y de la Autoridad de Edificios Públicos refleja concesiones significativas de los acreedores que ayudarán a Puerto Rico a acelerar su salida de la quiebra y a revitalizar su economía.

Una evaluación objetiva del plan puede ser útil.

El plan posiciona a Puerto Rico para reducir su deuda del gobierno central de $35 mil millones a $11 mil millones mientras provee $15 mil millones en efectivo después de quiebra. Esa es una cantidad significativa de dinero en efectivo para cualquier gobierno, y más aún para uno que sale de una quiebra.

Es igualmente notable que el plazo para el pago de la deuda de los bonos nuevos se reducirá de 30 años a 20 años, lo que significa unos $5,000 millones en ahorros, aproximadamente. Esto coloca al gobierno en una mejor posición para disponer de capital para infraestructura, incentivos fiscales y otros programas de estímulo económico.

Bajo los términos del plan de ajuste, el servicio anual de la deuda tiene un límite y los pagos futuros no podrán ser mayor al 9.16% de los ingresos del gobierno. Esto mantendrá la deuda en niveles manejables a largo plazo. El servicio total de la deuda que se ha propuesto, incluida la de la Corporación del Fondo de Interés Apremiante (Cofina), es de $1,500 millones al año hasta el 2039, y luego de $1,000 millones hasta el 2058.

Esto compara favorablemente con propuestas de reestructuración del gobierno anteriores a Promesa, que ofrecían a los bonistas más de $2,000 millones al año durante más de 50 años.

Dando un paso atrás, el recorte significativo a la deuda es el resultado directo de que los bonistas del Gobierno con las prioridades de pago más altas aceptaron grandes recortes. Los recortes totales serán de aproximadamente 60%.

Aunque ningún acuerdo es perfecto, este sienta las bases para una recuperación económica y para el restablecimiento del acceso a los mercados de capital. Cuanto antes se alcancen estos objetivos, más pronto la isla empezará a atraer inversión externa y a disfrutar de un crecimiento real de empleos y salarios.

También es importante destacar que reducir y estabilizar la deuda pone a Puerto Rico en una posición mucho mejor para mantener los servicios esenciales y preservar su sistema de pensiones.

Los próximos meses serán clave a medida que el nuevo plan sea evaluado por el tribunal. En lugar de permitir que las preocupaciones persistentes causen divisiones, las partes que aún se oponen al plan de ajuste tienen una oportunidad de discutir soluciones. Este es el momento en el que se pueden dar los pasos necesarios para estimular la formación de capital e implantar reformas para impulsar la economía post-quiebra.

Como el pueblo de Puerto Rico sabe muy bien, cada día en quiebra es otro día de incertidumbre que afecta negativamente a los negocios, los trabajadores y al sector público. El nuevo plan ofrece un futuro más brillante y los números lo demuestran.


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