Julio A. Muriente Pérez

Punto de vista

Por Julio A. Muriente Pérez
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El plebiscito en noviembre es un fraude

La ley firmada por la gobernadora Wanda Vázquez en complicidad con la mayoría del PNP en la Legislatura, para celebrar una consulta pretendidamente plebiscitaria el día las elecciones generales, constituye un enorme fraude.

La lectura de dicha ley saca a relucir una retahíla de mentiras y medias verdades, manipulación de información y datos, y expresiones engañosas. 

A quien primero se quiere engañar y ofrecer falsas expectativas es a los electores del PNP. 

Esos compatriotas están enfurecidos por la incompetencia mostrada por esta administración tras el paso del huracán María en 2017 y el desprecio e insensibilidad mostrado por el presidente Trump; por el bochornoso desmadre del verano de 2019 que le costó la gobernación a Ricardo Rosselló; por la incondicional entrega a la Junta de Control Fiscal federal; por la incompetencia y dejadez ante los movimientos sísmicos de principios de 2020 y por los reiterados casos de corrupción durante la pandemia—no olvidemos los $38 millones- en la actualidad. 

Es una gran mentira afirmar que se trata de una consulta que definirá—no que decidirá—el futuro político de Puerto Rico. Mucho menos de manera “final”. Cinco mal llamados plebiscitos—1967, 1993, 1998, 2012 y 2017-- no nos han conducido a ningún sitio, ni comprometen de manera alguna al gobierno de Estados Unidos. 

Se trata de un referéndum sin validez jurídica alguna, hecho a la medida de los intereses y ansiedades de los anexionistas, para forzar una situación que ha sido rechazada reiteradamente por el pueblo puertorriqueño y por el propio gobierno de Estados Unidos.

La anexión es una prerrogativa soberana, absolutamente unilateral, del congreso estadounidense; ejercida siempre para su beneficio, sin importarle lo que opine o prefiera nadie más.

Desde 1898 Estados Unidos ha impuesto la condición colonial a Puerto Rico, porque así le hemos sido más útiles y lucrativos. Generamos miles de millones de dólares anuales en ganancias para sus empresas y comercios; somos consumidores cautivos de sus productos; seguimos siendo su portaviones en el Caribe; disponen de nuestro País—que no de nuestra gente-- a su antojo y conveniencia.  

El PNP-Gobierno quiere justificar esta nueva iniciativa, aduciendo que el pueblo de Puerto Rico ha respaldado la estadidad en las consultas de 2012 y 2017. Mienten. 

Al referirse a la consulta de 2012, excluyen cientos de miles de electores que se abstuvieron bajo protesta, que sumados a los votos no anexionistas representan una amplia mayoría contra la estadidad. 

Alegan que en la consulta de 2017 obtuvieron más del 96 por ciento de los votos. Pero ocultan que siete de cada diez electores, incluyendo decenas de miles que habían votado por el PNP en las elecciones celebradas varios meses antes, se quedaron en sus casas.

Lo cierto es que entonces, el gran vencedor fue la abstención y el gran derrotado, precisamente, la anexión. 

La manipulación estadística los presenta en toda su miseria y perversión. 

Esta es la verdad:

Plebiscito del 11 de junio de 2017

Inscritos: 2,260,804= 100%

Votaron:    525,138= 23.2%

Abstenidos: 1,735,666= 76.8%

Estadidad:     508,862 =22.5% del total de inscritos

(En las elecciones generales celebradas el 8 de noviembre de 2016, Ricardo Rosselló fue electo gobernador por el PNP, con 649,432 votos, o el 41.76% de los inscritos. En la consulta celebrada siete meses después, el 11 de junio de 2017, promovida por el gobernador electo y el PNP, la estadidad obtuvo 508,862, o sea, 140,570 votos menos y apenas el 22.5% del total de inscritos…)

Plebiscito del 6 de noviembre de 2012

Inscritos: 1,879,202=100.0%

Estadidad     834,191=44.4%

Independencia        74,895=4.0%

ELA Soberano      454,768= 24.2%

En blanco      498,604= 26.5%

Nulo        16,744=0.9%

(La suma de los votos por el ELA Soberano, la Independencia y los votos en blanco, que en esa ocasión eran votos de protesta contra el gobierno PNP, representa el 54.7% de los votos. Un número evidentemente mayoritario de electores al 44.4% de los votos a favor de la estadidad.) 

Es falso decir que tal ley es un ejercicio de autodeterminación. En realidad constituye una burda negación del derecho internacional.

Claro que enfrentamos un grave problema colonial que debemos resolver.  Es cierto, como se dice en la propia ley, que, “Después de 122 largos años, Puerto Rico es un territorio sujeto a la soberanía y los poderes unilaterales del gobierno de Estados Unidos de América”. 

¡Pero es insólito pensar que la solución a tanta unilateralidad y violación a nuestra integridad es que nos casemos con el violador...!

En tiempo de precariedad económica, el gobierno de Wanda Vázquez y el PNP—que hace rato se desprendió de la fachada de circunspección y sobriedad-- va a derrochar varios millones de dólares, todo con el afán de imponer su voluntad minoritaria.

Puerto Rico es un Pueblo-Nacion caribeño y latinoamericano. No un pedazo de tierra ni una muchedumbre de la que se puede disponer caprichosamente. Tenemos el derecho irrenunciable a nuestra verdadera y legítima—no fraudulenta—autodeterminación. Ese ha de ser un ejercicio de afirmación y no de negación, que debemos forjar en el futuro.

Es preciso denunciar esta farsa hoy. Y a los farsantes. 

Y en su día, derrotar los intentos del anexionismo de atentar, una vez más, contra la integridad de la Nación puertorriqueña.


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martes, 10 de marzo de 2020

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