Phillip Arroyo

Desde la Diáspora

Por Phillip Arroyo
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El PNP al borde del nocaut

En el año 2000 tuvo lugar una pelea de boxeo recordada y catalogada por muchos como una de las palizas más devastadores que jamás haya sufrido un oponente a manos del excampeón mundial boricua Félix Tito Trinidad. El enfrentamiento entre un joven Trinidad que expresaba su orgullo de ser puertorriqueño a los cuatro vientos en cada una de sus peleas, y un fuerte oponente méxicoamericano invicto y sumamente arrogante llamado Fernando Vargas nos mostró una batalla cuyo desenlace metafóricamente aplica a la situación política de nuestra isla.

Entonces Vargas poseía, igual que Trinidad, un récord invicto y una pegada sumamente potente que aniquilaba a sus oponentes. Más importante aún, Vargas acababa de lograr grandes victorias en sus últimas dos reyertas, acumulando un record profesional de 20 victorias, 17 por nocaut. Tras sus últimas dos victorias, Vargas continuó mostrando arrogancia y les restaba méritos a las críticas de expertos que consideraban una locura su decisión de enfrentar al experimentado y peligroso Trinidad.  A pesar de su impresionante récord de nocauts, Vargas tenía solo 23 años y jamás se había enfrentado a un peleador como Tito. El hecho que Vargas jamás había sido derribado en su carrera, y sus últimas dos victorias lo llevaron a pensar que podía silenciar la crítica y propinarle a Trinidad su primera derrota.

En semanas recientes, hemos sido testigos de cómo un Partido Nuevo Progresista arrogante y sobre confiado, como Vargas, hoy luce severamente golpeado y tambaleado en el cuadrilátero político puertorriqueño, producto irónicamente de los puños contundentes de la misma nación americana a la que anhela anexionarse. Como Vargas, el PNP acababa de lograr dos contundentes victorias. En el plebiscito de 2012, el PNP derrotó el Estado Libre Asociado por primera vez en la historia. También dio a la estadidad una victoria controversial con el 61% del voto. En el plebiscito de 2017, la arrogancia del PNP incrementó aún más luego que la estadidad venció de forma apabullante con el 97% del voto. Al igual que Vargas, quien creía garantizado vencer a Trinidad, el PNP liderado por Ricardo Rosselló y la comisionada residente Jenniffer González juraba que convencerían a Estados Unidos de anexionar a Puerto Rico como el estado 51 de la nación americana. El destino final de Vargas y el PNP fue el mismo.

Tras el campanazo inicial, Vargas salió rápidamente al ataque como león feroz buscando a su presa, persiguiendo al campeón boricua. Sin el embargo, en solo 20 segundos, Trinidad soltó un devastador gancho de izquierda contra la quijada de Vargas que lo hizo perder el equilibrio y caer en la lona. La mirada aguerrida, intimidante y sobre confiada de Vargas en sus combates desapareció en un instante. Mientras el árbitro comenzaba el tradicional conteo, en vez de esperar hasta el conteo de 9 para recuperar fuerzas, Vargas se levantó para continuar peleando. En menos de dos segundos fue derribado nuevamente por Trinidad con otro devastador barrecampo zurdo. En el primer asalto, la campana salvó a Vargas, pero pasó todo el resto de la pelea tratando de sobrevivir. La opción de ganar pasó a segundo plano.

Luego de dos victorias plebiscitarias contundentes en 2012 y 2017, el PNP salió a toda prisa a buscar la estadidad en Washington. Durante la campaña electoral de 2017, la entonces representante González prometía “crear una crisis” en Washington para garantizar la estadidad y Rosselló vociferaba que “lo mejor estaba por venir”. Sin embargo, al igual que Vargas, el PNP recibió un potente golpe que lo envió a la lona política poco después del campanazo inicial del primer asalto. La Casa Blanca y el Congreso le restaron méritos a la petición de estadidad del PNP. No solo ignoraron sus pasadas victorias plebiscitarias, sino que rechazaron el proyecto de admisión radicada por la comisionada Gonzalez.  El PNP jamás había probado una pegada tan fuerte, de parte de los americanos, que lo enviara a la lona tan rápido. Luego, el PNP se levantó de la lona rápidamente buscando alcanzar su meta obsesiva de la estadidad, a pesar de la oposición de su contrincante en este cuadrilátero político, Estados Unidos.

Un segundo golpe devastador envió a la lona al PNP a través de la mal llamada Ley PROMESA, que impuso una junta de siete miembros no electos e impuso medidas severas de austeridad para el detrimento de todos los puertorriqueños. En su combate contra Trinidad, Vargas intentó sobrevivir el resto de la pelea mediante una técnica conocida por los aficionados del boxeo: abrazar a su oponente para así evitar el nocaut inminente. Esta estrategia es una tradicional maniobra de un peleador malamente golpeado que desesperadamente intenta sobrevivir los 12 asaltos y perder por decisión.

Eso hace ahora el PNP con su apoyo a la idea del voto presidencial que tenía engavetado desde 2000, el mismo año de la pelea entre Vargas y Trinidad. El apoyo al voto presidencial sin la estadidad por parte del PNP es un intento desesperado de abrazarse de una idea cuyo único objetivo es salvar un partido y una ideología severamente golpeados por los mismos Estados Unidos. Esa estrategia solo le funcionó a Vargas ante 11 asaltos hasta que Trinidad lo envió a la lona tres veces más en el asalto 12, obligando al árbitro a ponerle fin a la reyerta.

Por más que el PNP intente agarrarse de la idea del voto presidencial para sobrevivir, su destino será igual al de Vargas: una paliza, que no solo fue su primera, sino que jamás volvió a ser el mismo peleador de antes.

Finalmente, como su padre, el gobernador Rosselló utilizó la música del boxeador Rocky Balboa en sus caravanas y se ponía los guantes azules durante sus mítines. Hoy no hay música de Rocky que los salve, ya que el PNP se encuentra en su peor momento ideológico ysigue recibiendo una paliza política e ideológica. Irónicamente, esa paliza no es a manos de su oponente histórico, el Partido Popular Democrático.

La paliza política e ideológica que recibe el PNP se la propinan los mismos Estados Unidos de América. 

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martes, 12 de diciembre de 2017

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