Ivelisse Torres Rivera

Tribuna Invitada

Por Ivelisse Torres Rivera
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El poder de la fuerza juvenil cooperativista

En agosto del 2004, el Departamento de Estado incorporó la cooperativa juvenil Dr. Carlos González en la escuela superior del mismo nombre en Aguada. Es una cooperativa de consumo que se dedica desde hace 13 años a la venta de meriendas y efectos escolares a los socios y no socios en dicho plantel escolar. 

Es importante entonces decir que esta cooperativa juvenil emplea cinco personas a tiempo parcial. Tiene activos de aproximadamente $52 mil, genera $142 mil en ventas cada año y en 2016 donó sobre $11 mil a la escuela y otras instituciones sin fines de lucro. Tiene unos 290 socios estudiantes que son parte de la misma por el valor nominal de $1 y quienes disfrutan de las bondades del cooperativismo en este proyecto empresarial.

Esta cooperativa juvenil es un extraordinario ejemplo con el que respondo cada vez que me interrogan sobre las distintas iniciativas que impulsaremos desde la Comisión de Desarrollo Cooperativo (CDCoop) para fortalecer el cooperativismo en Puerto Rico. 

El caso anterior y otros de cooperativas juveniles de bellas artes, agrícolas o de ahorro y servicios múltiples, me convencen de que para hacer crecer el cooperativismo en Puerto Rico hay que volver a mirar las cooperativas juveniles. Hay que replicar estos modelos de éxito en escuelas donde no existen o en aquellas cuyas cooperativas están inactivas. Hoy, más que nunca, urge fortalecerlas y reactivar las que no están funcionando. Sobre todo, nos urge verlas como lo que realmente son: forjadoras de los futuros líderes cooperativistas en Puerto Rico.

Entre los planes inmediatos de CDCoop puedo mencionar el trabajo en conjunto con el Departamento de Educación y su programa de Estudios Sociales, al cual están adscritas las cooperativas juveniles, para que se le otorgue más tiempo al maestro consejero para realizar el trabajo administrativo de la cooperativa junto a los estudiantes. Además, vamos encaminados a concienciar a los directores y a la comunidad escolar sobre la importancia de apoyar este modelo socioeconómico.  Aspiramos a ofrecer cursos de contabilidad para los miembros del cuerpo directivo. Sé que lo lograremos mediante alianzas con organizaciones profesionales o estudiantes universitarios que compartan sus conocimientos. Trabajaré con el Departamento de Hacienda para que determine de manera uniforme a qué exenciones se pueden acoger, especialmente las que tienen empleados.

Las cooperativas juveniles en Puerto Rico se incorporaron gracias a la aprobación de la Ley 220 del 29 de agosto del 2002 con la visión de ser un laboratorio de la práctica cooperativa y promover valores fundamentales como solidaridad, equidad y ayuda mutua, entre otros. Es tiempo de fortalecerlas porque los beneficios son muchos. Vale la pena repetir la experiencia de la Dr. Carlos González por toda la isla. Vale la pena apostar al modelo cooperative

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