Rafael “Tatito” Hernández

Tribuna Invitada

Por Rafael “Tatito” Hernández
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El PPD tiene que regresar al batey

La gesta gubernamental es complicada y voluminosa. Por esta razón, requiere de instituciones políticas organizadas y amplias para poder efectivamente tomar control y alcanzar el buen gobierno. 

El Partido Popular Democrático, a los 79 años de su fundación, necesita con humildad reconocer que ha perdido su principal carta de presentación ante el pueblo puertorriqueño: su efectividad para ejercer el buen gobierno.

Esta autocrítica sincera de afrontar nuestra realidad histórica requiere de una madurez política sin precedente que nos permita restablecer nuevamente alianzas y retomar la confianza perdida -no solo con el pueblo- sino también entre nosotros.

Algunos populares reclaman que debemos escuchar a la base, refundarnos, repensarnos, comenzar desde cero. Yo creo más en un proceso ordenado que nos permita como institución realinearnos con la realidad social y política del Puerto Rico de hoy. A ese proceso sincero que nos permita llegar más allá de rojo y blanco de la bandera de la Pava para dialogar con el ser humano que representa el símbolo del jibaro, yo le llamo Regresando al Batey.

La realidad política que vivimos hoy en Puerto Rico nos obliga, no solo a discutir las causas que motivaron la unión de pensamientos divergentes al fundar el PPD hace 79 años, sino también el gobierno antidemocrático que regía la isla hace 100 años atrás sin el sufragio del pueblo. 

Hoy más que nunca son vigentes las aspiraciones ciudadanas de principios del siglo pasado de un buen gobierno propio. La causa común por la búsqueda del bienestar social y la capacidad para ceder las aspiraciones personales de los líderes fundadores del PPD fue la fuerza que le permitió control político de la institución, y posteriormente del gobierno. 

Es en la figura de los alcaldes y representes de distrito, por su cercanía al pueblo, en la que más se puede apreciar el espíritu de alianzas de los fundadores, manteniendo vivo este legado político. La continuidad y el acceso a servicios directos que estos funcionarios electos ofrecen les permiten ser más efectivos como gobierno. 

Es curioso cómo la gente habla negativamente de forma general de los políticos del país, pero sin importar su preferencia ideológica casi siempre excluyen a su alcalde y representante. Este es el modelo que se debe retomar en el PPD, y en vez de seguir con el fallido gobierno centralizado, debemos fomentar acercar más los programas y estructuras gubernamentales al pueblo, evitando que toda gestión nos obligue a resolverla en San Juan.

El gobierno de turno del Partido Nuevo Progresista, Ricardo Rosselló y la Junta de Supervisión Fiscal han demostrado que tienen una agenda para destruir a los municipios, y convertir a sus legisladores en sellos de goma. 

El PPD deber distanciarse de este modelo y acercar más el gobierno a la gente. La agenda del Buen Gobierno Propio debe comenzar desde abajo, dándole fuerza política y una verdadera autonomía a las regiones compuestas por ayuntamientos que no dependan más de fondos del gobierno central. Esto requiere de un partido fuerte en control político de su liderato para llevar un mensaje claro en contra del gobierno de turno, y dispuesto a ceder poder para apoderar al pueblo puertorriqueño.

Solo restableciendo la confianza entre nosotros -primero como institución- volveremos a ser efectivos. Llegó el momento de sincerarnos, hablar de frente, y reconocer nuestra realidad con candidez. Esto no se hacer con carteles gigantes, con caravanas ruidosas, con caminatas a toda prisa o con promoción en las redes. Esto solo podemos hacerlo Regresando al Batey. 

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