José J. Villamil

Tribuna Invitada

Por José J. Villamil
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El precipicio fiscal de la Isla

El problema con las finanzas públicas en Puerto Rico se viene arrastrando desde hace décadas. No surgió en los últimos 15 años. En ese período, sin embargo, el problema se agudizó. Nada más mencionar que entre el 2001 y el 2012 se incurrió en déficits presupuestarios de $22 mil millones y se emitieron $42 mil millones en deuda para entender por qué lo que era un problema en los ochenta se convirtió en la crisis actual.

PROMESA en parte le quitó la responsabilidad al Gobierno local de atenderla creando la Junta de Supervisión y Administración Financiera, pero no completamente. En días recientes la Junta emitió una carta al Gobernador en donde le llama la atención a la necesidad de actuar con sentido de urgencia para atender el problema de liquidez y solvencia financiera que ha empeorado, aún con impagos de la deuda, y requiere atención urgente.

Se ha dicho que sin una reactivación económica será imposible arreglar el problema fiscal, y es así. No obstante, en el contexto actual de la economía el margen de acción se ve extraordinariamente limitado en cuanto a la posibilidad de poner en marcha medidas de estímulo que surtan efecto en muy corto plazo. Por eso es tan necesario estabilizar las finanzas públicas e implantar medidas de control de gasto inmediatas como un paso en esa dirección.

Las políticas que se adopten para enfrentar la situación fiscal deben tener varias características. Una de las cuales es incorporar el nivel de riesgo y lo que implica ese riesgo en la economía y, no menos importante, en la sociedad. Sin un análisis de riesgo las propuestas pueden tener consecuencias inesperadas y contrarias a lo esperado.

Introducir el elemento de riesgo también conlleva que las propuestas sean sistémicas y no fragmentadas porque eso permite tener una mejor idea de cómo se interrelacionan unas medidas con otras. En sistemas tan complejos como es la economía y su interacción con el sistema fiscal esta integración ese esencial.

Otro requisito indispensable en un ejercicio como este de preparar un Plan Fiscal, con las implicaciones que conlleva para el futuro de la economía y la sociedad, es que la base estadística y las proyecciones económicas que sirven de base para las iniciativas propuestas sean confiables.

El costo de equivocarse en las proyecciones puede ser sumamente alto. Contar con un sistema estadístico confiable y partir de unos supuestos razonables para hacer proyecciones adecuadas es esencial.

La administración Rosselló ha implantado medidas de austeridad y otras muy positivas con la intención de estimular la economía. Lo que la Junta en su comunicación reciente al gobernador le agrega es la necesidad de implantar, a muy corto plazo, medidas de reducción de gastos en el gobierno para mitigar el problema de liquidez y solvencia.

El reto es hacerlo minimizando el costo social. Si entendemos que habrá reducciones en la nómina, que es casi inevitable, la sugerencia de recortar horas es demostrablemente menos dañina que despedir personas, particularmente en un entorno en que no se están creando nuevos empleos.

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