Jesús Manuel Ortiz

Tribuna Invitada

Por Jesús Manuel Ortiz
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El primer paso es la renuncia de Pesquera

Lo advertimos.

En marzo del año pasado, durante las vistas públicas en la Cámara de Representantes para discutir la propuesta del Departamento de Seguridad Pública (DSP) advertimos los problemas que esa medida ocasionaría. Advertimos que la medida no resultaría en estrategias más efectivas contra el crimen, que afectaría el cumplimiento con la Reforma de la Policía, que causaría problemas de manejo de personal y compras en la uniformada, que trastocaría malamente la cadena de mando y la organización interna en la Policía, entre muchos otros señalamientos.

Dijimos también que no era sabio unir agencias de respuesta civil como AEMEAD, Cuerpo de Bomberos, 9-1-1 y Emergencias Médicas con agencias de “law enforcement” como la Policía, el Negociado de Investigaciones Especiales y el Instituto de Ciencias Forenses porque, aunque todas trabajan de una forma u otra con aspectos de seguridad, su trabajo es muy distinto.

Recuerdo muy bien que ante mis preguntas sobre los efectos de este nuevo Departamento en la Reforma de la Policía, todos los jefes de las respectivas agencias defendieron, como era de esperarse, la creación de la nueva sombrilla. Pero nadie pudo hablar con detalles de los “ahorros” que generaría.

Mi preocupación principal, además de la inefectividad en la lucha contra el crimen, era que afectaran los avances significativos que se lograron en el cuatrienio anterior, tanto en la incidencia criminal, como en el cumplimiento con la reforma policial. Entre 2013-2016 se publicó un sinnúmero de órdenes generales y reglamentos en relación al uso de fuerza, registro y allanamientos, interacción con la comunidad LGBTT, entre otras que fueron parte de los hallazgos de la investigación que dio pie al caso y al eventual acuerdo de la Reforma Sostenible de la Policía. Dichas reglamentaciones fueron avaladas y reconocidas por el TCA y por el Tribunal Federal, encargados de dar seguimiento y velar por el cumplimiento del acuerdo.

A esta inefectiva estructura hay que añadirle la designación como secretario de Seguridad Pública de un personaje conocido por todos en Puerto Rico: Héctor Pesquera. En su corta era en la Policía entre 2012 y 2013, Pesquera se caracterizó por su actitud de “tough guy” y por su estrategia de romper las tradicionales áreas policiacas para montar otro andamiaje. Los resultados no fueron buenos entonces y no son buenos ahora, pues ha implementado en la actualidad la misma estrategia de antaño.

Su desempeño al atender la emergencia ocasionada por el huracán María fue desastroso. Como “incident commander” (encargado de coordinar los trabajos durante la emergencia) descabezó la AEMEAD, torpedeó hasta que provocó la salida de la superintendente Michelle Hernández, mantiene un caos en el conteo de víctimas del huracán y mantuvo prácticamente durante toda la emergencia a tres de sus siete agencias sin dirección.  Por su desafortunado desempeño ha responsabilizado a médicos, hospitales, periodistas, agentes y hasta a la ciudadanía. Lamentablemente, un año después de la creación de esta nueva agencia, estos son algunos de los resultados del DSP y de Pesquera:

Ola criminal sin control con aumentos en asesinatos, “carjackings” y escalamientos.

Falta de un Plan Anticrimen.

Renuncia de la Comisionada de la Policía.

Renuncia del Director de AEMEAD

Ocho de cada 10 asesinatos no se esclarecen.

Crisis de liderato y disloque en la cadena de mando de la Policía.

Caos en el manejo de la emergencia tras el huracán María por parte de todas las agencias de seguridad.

Preocupaciones del TCA y el Tribunal Federal en torno al cumplimiento con la Reforma de la Policía.

Y, para colmo, seguimos sin certeza sobre ahorros para el gobierno.

Los hechos están ahí. La nueva estructura no ha funcionado y el nuevo súper secretario tampoco. Cuando se trata de seguridad pública, una decisión a tiempo puede literalmente salvar vidas. Señor gobernador, las serias deficiencias tienen que ser atendidas rápido. Comience por solicitar la renuncia del secretario Pesquera.

Lo advertimos y aquí estamos. Mientras tanto, hoy, todos estamos menos seguros que nunca.

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