John A. Regis, Jr.

Tribuna Invitada

Por John A. Regis, Jr.
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El problema de buscar un “Nuevo ELA”

Durante la reciente celebración del 55to Aniversario del Estado Libre Asociado (ELA), líderes del Partido Popular Democrático (PPD) declararon estar en búsqueda de un “Nuevo ELA”.  Sin embargo, a raíz del caso de Sánchez-Valle, líderes de oposición a ésta, reclaman la muerte del ELA.

El Estado Libre Asociado, nombrado así por la Constitución de Puerto Rico en el año 1952, continúa “vivito y coleando” como siempre ha existido, siendo éste un territorio no incorporado de los Estados Unidos. Lo que sí ha cambiado son todas las falsas alegaciones, reclamos y tributos que líderes populares reclamaban, y gran parte del pueblo popular llegó a creerse.  Estos líderes reclamaban un “pacto bilateral” que no podía ser alterado excepto por “mutuo acuerdo”. Se alegaba nuestra ciudadanía y estatus eran irrevocables y permanentes.  Algunos reclamaban un ELA con soberanía propia.  Llegó a crearse una falsa impresión bajo una “tesis” donde Puerto Rico sería tratado como un país independiente, pero además gozando todos los privilegios de un estado. Muchos llegaron a creerlo, y bajo varias administraciones se condujo el gobierno bajo estas premisas, pero nada de esto era cierto. 

El caso de Sánchez–Valle de junio 2016, aclaró todas las alegaciones dejando el ELA como un territorio de los Estados Unidos, reglamentado bajo el Artículo IV, Sección 3 de la Constitución, la cual establece que “El Congreso tiene el poder de disponer y hacer todas la reglas y regulaciones necesarias respecto al territorio y otras propiedades que pertenecen a los Estados Unidos”.  Tristemente, el Congreso puede establecer las reglas y regulaciones que deseen, sin nosotros tener representación, voz ni voto.

El problema de buscar un “Nuevo ELA”, es que solo existen tres formas de estatus bajo la Constitución de los Estados Unidos, esta reconoce los (1) estados, admitidos a la unión bajo el Artículo IV, Sección 3. En el segundo párrafo se reconocen (2) los territorios, y establece que el congreso tiene el poder y responsabilidad para ellos, y como tercera opción (3) se reconocen los países independientes como a “gente políticamente organizada como un estado soberano con un territorio definido.”

En ningún lugar bajo la bandera americana existe otro tipo de status. Para estar relacionado con los Estados Unidos o se es estado, o se es territorio bajo los poderes plenarios del congreso. La tercera opción es la independencia, sea esta bajo una independencia pura, o independencia bajo libre asociación. No existen otras opciones posibles. Para aceptar cualquier otro tipo de estatus en unión a los Estados Unidos sería necesario enmendar la Constitución Federal, cosa que no va a pasar.

La limitación de la constitución americana de poder aceptar únicamente una condición de estado o de territorio en unión a los Estados Unidos, hace imposible la creación de un Nuevo ELA, o un Estado Libre con soberanía dentro del sistema americano. Estas alternativas no son aceptables dentro del sistema americano y podrían únicamente crearse con soberanía propia o sea totalmente independiente. Esta situación sería sin los beneficios, derechos y protección de ciudadanía americana y su constitución. Estas alternativas, no importa que nombre se use, son en realidad en su término genérico una independencia asociada.

Las relaciones de Puerto Rico y los Estados Unidos han servido bien al pueblo de Puerto Rico por 119 años y más en los últimos 55 años.

Numerosos líderes de todos los partidos denuncian la inaceptable condición colonial del presente status y la causante en gran parte de nuestra crisis fiscal.

El tiempo de tomar una decisión en ahora, pero no podemos perder más tiempo soñando con fórmulas que no con reales o constitucionales. Las opciones son quedándonos como estamos un territorio bajo los poderes absolutos del Congreso, un estado de la Unión Americana o una forma de independencia.

Solo la estadidad permitirá que se mantengan y mejoren nuestras relaciones dentro de la nación americana y nos permita que continuemos con nuestro pensamiento “Que consideramos factores determinantes en nuestra vida la ciudadanía de los Estados Unidos de América y la aspiración a continuamente enriquecer nuestro acervo democrático”, así como “la esperanza de un mundo mejor basado en estos principios”.

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