Yarimar Bonilla

Desde la diáspora

Por Yarimar Bonilla
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El problema de “Hamilton” no es la seguridad

A menos de tres semanas de la tan esperada apertura del musical “Hamilton” en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico, llega la sorprendente noticia de que el espectáculo cambiará de lugar. Los portavoces citaron preocupaciones de seguridad como la razón principal del cambio, pero cabe preguntar si el verdadero problema no fue la falta de consideración sobre las implicaciones de presentar “the great American musical” en el medio de una colonia en crisis. 

Los rumores de que la obra podría cancelarse comenzaron cuando la Hermandad de Empleados Exentos No Docentes amenazó con interrumpir el espectáculo con una huelga. Sin embargo, aunque finalmente el sindicato acordó no interferir, los productores admitieron que temían que se formaran manifestaciones políticas en las afueras del Teatro por parte de estudiantes y otros grupos políticos. Ya que ni la policía ni el Ejército pueden entrar a la universidad (como resultado de importantes luchas estudiantiles), los productores decidieron trasladar el espectáculo a un lugar donde sería más fácil obtener protección policiaca para el elenco y su lista de invitados estrellas, que incluye figuras como Barack Obama, Hilary Clinton y Oprah Winfrey.

Este cambio de última hora es solo la más reciente controversia que ha rodeado la producción, y los esfuerzos políticos en general, de Lin-Manuel Miranda en Puerto Rico. La estrella de Broadway provocó controversia por primera vez cuando cabildeó en el Congreso para ayudar con la crisis fiscal de la isla a través de la implementación de la ley Promesa. Es de suponer que Miranda pensó que Promesa incluiría un paquete financiero para ayudar a Puerto Rico a solucionar su crisis económica. Sin embargo, en lugar de ofrecer ayuda, la ley simplemente impuso una junta que hasta la fecha no ha hecho otra cosa que firmar un acuerdo con los acreedores de Cofina que nos podría llevar a una futura debacle, establecer un programa de austeridad que incluye el cierre de escuelas, el agotamiento de los servicios públicos, la reducción de programas sociales, el aumento de impuestos y tarifas, y la drástica reducción del presupuesto del primer centro docente del país: precisamente el escenario originalmente pautado para "Hamilton".

De hecho, la universidad ha sido el primer blanco de ataque de este régimen de austeridad, con una reducción drástica de presupuesto, una alza astronómica al costo de la matrícula y una reducción violenta de compensación y beneficios para educadores y trabajadores, sin hablar de la persistente amenaza de cierre de recintos. 

Luego del paso del huracán María, la Junta de Supervisión Fiscal en complicidad con el gobierno ha hundido a la universidad en una crisis aun más profunda. En varios recintos, aulas, bibliotecas y colecciones de investigación permanecen sin reparar, hay planteles plagados con problemas de hongo y salubridad, y el sistema entero se encuentra en riesgo ante la incertidumbre de cómo atenderá estos retos con 50% menos del presupuesto público que tenía antes de María.

La llegada de "Hamilton" a los terrenos de la universidad buscaba ofrecer una importante ayuda a esta institución en crisis. La familia Miranda gastó más de un millón de dólares en la renovación del teatro. Además, las áreas circundantes se limpiaron, repararon, y equiparon con pancartas brillantes con el logotipo del musical al lado de la universidad.  

Sin embargo, estos esfuerzos produjeron reacciones complejas, ya que para algunos solo hacían mas evidente el mal estado y las condiciones precarias del resto del sistema, para el cual no existe ningún plan de recuperación.

Si la producción de “Hamilton” se hubiese realizado en la universidad, el verdadero problema no hubiese sido la seguridad del elenco y la audiencia, sino el dilema de cómo presentar una imagen positiva de una isla que sufre el embate de una realidad colonial, y la degradación de su primer centro docente, a costas del beneficio y las buenas vacaciones de los inversionistas de la metrópolis que "Hamilton" busca atraer. 

Desde el principio, Miranda declaró que el objetivo de traer a “Hamilton” a Puerto Rico era proyectar una imagen positiva de Puerto Rico para ayudar a estimular el turismo. Anunció con regocijo que, aunque habría algunos boletos disponibles para estudiantes y residentes a un costo accesible, el objetivo principal de la producción era vender boletos "supercaros" para atraer a los fanáticos adinerados del teatro y así poder crear un fondo para apoyar las artes. De hecho, para la frustración de los residentes locales, la Compañía de Turismo controló una gran cantidad de los boletos, los cuales se han vendido como parte de ofertas vacacionales. 

Miranda también se asoció con el programa "The Tonight Show", que anunció la semana pasada que grabarían un episodio especial en Puerto Rico con el elenco del musical.  Jimmy Fallon anunció que el objetivo del programa era demostrar que "Puerto Rico is back and open for business" (de vuelta, y abierto a los negocios).

Dados los desafíos actuales, la Universidad dePuerto Rico es quizás el sitio menos indicado para transmitir este mensaje. En realidad, dado su legado de activismo en contra del colonialismo, la Universidad siempre fue un escenario inadecuado para un espectáculo tan apolítico  y celebratorio de la nación norte americana como “Hamilton”. Aunque para muchos el hecho de que un elenco de actores pertenecientes a grupos minoritarios represente a los fundadores de la nación es algo radical, la obra es otra representación romántica más de la historia de Estados Unidos en la cual las perspectivas de las poblaciones marginadas o colonizadas están completamente ausentes.

Es precisamente por esta razón que la obra ha obtenido tanto éxito y creado tan poca controversia dentro de los Estados Unidos: porque no plantea preguntas sobre el pasado “glorioso” del pueblo estadounidense. Un teatro rodeado de protestas en contra de Promesa, la austeridad, y la colonia definitivamente hubiese chocado con esa fantasía. 

Parece ser que nadie consideró las ironías de representar la lucha por la independencia americana, y el desarrollo del sentimiento patrio estadounidense, en un contexto de recrudecimiento colonial histórico. 

Si el objetivo de llevar a “Hamilton” a Puerto Rico era que la población local tuvieran un respiro artístico de los desafíos de la realidad pos-María, y que los visitantes pasaran unas vacaciones agradables en la isla del encanto, su nueva ubicación en el Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré es ciertamente un lugar más adecuado. Localizado cerca de la zona turística del Condado con sus hoteles de cinco estrellas, los restaurantes “gourmet” de la Calle Loíza, y las nuevas comunidades de criptoinversionistas y los famosos 20/22, el Centro de Bellas Artes es sin duda un mejor escenario para transmitir el mensaje de que Puerto Rico está brillante y resiliente. 

Sin embargo, uno no puede dejar de preguntarse cómo hubiese sido una puesta en escena que revelara las ironías y las contradicciones de celebrar la revolución americana en medio de la colonia. Por ejemplo, hubiese sido interesante ver a Barak Obama ingresar a los terrenos de la Universidad y escuchar a los estudiantes hablar de cómo PROMESA, que se creó bajo su presidencia, ha impactado sus vidas. O, quizás ver a Jimmy Fallon ofrecerle un espacio a los a voces y talentos locales, y no solo al elenco de gira del musical.

Afortunadamente, todavía hay tiempo para que los productores del espectáculo se atrevan a romper con el libreto de resiliencia con el fin de contar una historia más compleja, si no del pasado de los Estados Unidos, al menos de su presente. Santurce podría ofrecer un panorama similarmente complejo desde el cual narrar lo que significó la independencia y la revolución estadounidense, a quien benefició y a quien no. 

Haciendo eco a la canción tema de la obra: esperemos que Lin-Manuel Miranda no desperdicie su oportunidad. 

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