Gustavo G. Cortina Rodríguez

Punto de Vista

Por Gustavo G. Cortina Rodríguez
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El profesional de la salud y la percepción poblacional

Cuando comenzamos este año 2020, lo menos que pasaba por nuestra mente es que nos enfrentaríamos a una pandemia que cambiaría nuestras rutinas de vida. En Puerto Rico podemos añadir la difícil situación de los terremotos que han afectado particularmente el sur de nuestra isla. Desde los primeros casos en Wuhan, se ha escuchado mucho la frase: “crisis de salud pública”. Poco a poco fue tomando fuerza una disciplina, que, aunque esencial, había sido invisibilizada.

A nivel mundial se han tomado distintas medidas para enfrentar esta crisis; algunas con más éxito que otras. Algo de lo que los profesionales de la salud pública están conscientes es que siempre se van a recibir duras críticas. Si el brote es más grande y más mortal de lo previsto, serían criticados por no hacer lo suficiente. Si sus medidas tienen éxito y la situación es mucho menor de lo pronosticado, la gente dirá que los temores fueron exagerados y la respuesta fue demasiado dura.

La psicología, que es la ciencia que estudia el comportamiento y los procesos mentales, nos dice que los seres humanos tendemos a ser impacientes por naturaleza. Muchas personas emiten duras críticas a los expertos y hasta resaltan cambios de posturas a medida que se propaga el virus. Algo que no debemos olvidar es que nos enfrentamos a un virus novel y que la información cambia constantemente de un día a otro. 

A medida que vamos conociendo el SARS-CoV-2 y el COVID-19, se ajustan las medidas de salud pública. De un virus que creíamos que era estrictamente respiratorio, ahora vemos uno multisistémico, que afecta básicamente cualquier órgano de tu cuerpo. Los tratamientos y medidas de mitigación se adaptan a cómo el virus se comporta y cómo lo vamos entendiendo. Por eso hemos visto cambios en posturas de agencias federales, ministerios y departamentos de salud en el uso de mascarillas y la distancia que debemos guardar, entre otros. 

Sin embargo, muchas de las personas que emiten duras críticas no entienden la naturaleza de lo que el mundo está experimentando. Los científicos han tenido que competir y aprender mientras se desata la pandemia. Incluso, hasta las proyecciones epidemiológicas cambian constantemente a medida que intentamos emparejarnos en la competencia al virus. 

Por ejemplo, en Estados Unidos se proyectaban 100,000 muertes y se bajó a 60,000. Después de que varios estados hicieran una reapertura desorganizada y sin controles rigurosos, se dispararon los casos. Definitivamente se ha tenido que idear estrategias que a veces eran impopulares entre la población, pero necesarias para proteger a las personas. Por eso es importante escuchar a los expertos en salud pública. Esta disciplina te prepara para entender las enfermedades a nivel individual y comunitario. En los países en los que el virus se ha podido controlar ha habido unos factores determinantes que son: disciplina de la población, confianza en su gobierno, medidas de prevención y educación rigurosas y escuchar a sus expertos en salud pública.

Esta lucha no es solo de los salubristas. Todos y todas podemos aportar desde las medidas individuales de protección, sugerencias y hasta en la educación. Por ejemplo, en mis redes sociales había personas que no conocían conceptos específicos de salud pública, pero han ido aprendiendo y son claves en la educación alentando a sus amigos y familiares a ayudar a aplanar la curva y que tomen las medidas de distanciamiento físico. Bajo esa ayuda de todos y todas, tenemos la oportunidad de reducir el número de casos y mejorar la situación a nivel mundial. 

Algo que intento hacer en cualquier intervención es trabajar la literacia en salud. Esto se define como la “concienciación de una persona al aprendizaje en la salud y que actúe en el desarrollo de sus capacidades de comprensión y gestión, favorables a la promoción de la salud (UFTM)”. En esto, admito que debemos esforzarnos más cada día. Hay mucha desinformación corriendo que puede causar daño y poner poblaciones en riesgo.

El COVID-19 sigue presente entre nosotros. Es importante no bajar la guardia, ya que es difícil descifrar qué es estar en control con algo que puede cambiar en un instante. Si algo hemos aprendido de otras pandemias, epidemias o brotes es que en los descuidos están los segundos picos. Además, pronto veremos a nivel mundial las inevitables segundas olas que estarán acompañadas de otras afecciones como influenza, dengue, etc. Recordemos que de un paciente cero, tenemos más de 6 millones de casos a nivel mundial. 

Entiendo lo difícil de la situación, pero necesitamos entender bien que nos enfrentamos a algo sin precedentes y estamos en tierras desconocidas. Tenemos que reconocer que muchas de las cosas que hacemos y hacíamos tienen que modificarse en lo que aprendemos a ganarle al nuevo coronavirus. Va a llegar el momento, pero tenemos que ser precavidos en la batalla. 

No somos números. Una muerte es demasiado, para cualquier condición. El virus es paciente buscando oportunidades. Tenemos que ganarle en esa carrera de paciencia y ser astutos.

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